Pintura

István Szőnyi: De Nagybánya al neoimpresionismo

julio 2, 2017

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István Szőnyi

Nació en Újpest, Hungría, el 17 de enero de 1894.
Era el menor de los hermanos de una familia de origen alemán católica de la familia, que cambió su apellido Schmidt, por el de Szőnyi en 1898; de siete hermanos, sólo cuatro llegaron a la edad adulta.

Se formó en la Escuela Superior Húngara de Bellas Artes, en la que fueron sus maestros Károly Ferenzcy, Stephen Meadow e István Réti.

Asistió así mismo a la Escuela Independiente, que sus maestros citados tenían en la Colonia de Nagybánya.
Contrajo matrimonio siendo muy joven, pero su esposa, con la que tuvo una hija, murió pronto.
En 1914 participó en la Primera Guerra Mundial como teniente de rango.

Simpatizante de la República Soviética Húngara, fue expulsado de la universidad tras su caída.
En 1920 expuso por primera vez en una muestra realizada en el Ernst Museum, de Budapest.

En sus primeras obras, de estilo escultórico, con figuras, muy próximas al clasicismo, robustas y con colores tenues, ocres y marrones, fundamentalmente, dos telas de las más notables: “Después del baño” o “Betsabé”. Fueron una importante influencia entre los artistas húngaros contemporáneos, como Vilmos Aba-Novák , Károly Patkó, y Elizabeth Korb.

Ya desde los inicios de su carrera, mostró un gran talento para la técnica del aguafuerte, siendo un magnífico ejemplo su famoso “Pueblo Nevado”, de 1927.

Comenzó a exponer sus trabajos de forma regular en la Galería Tamas.
En 1923 se trasladó a Zebegény, comenzando una nueva y muy diferente época en su pintura.
Su obra se volvió más lírica, armoniosa e idílica.

El paisaje y y la vida campesina y cotidiana de Zebegény se convirtieron en sus temas principales.
En 1924 se volvió a casar, teniendo dos hijos, Zsuzsa y Peter.
En 1929 pudo pasar una temporada en Roma, gracias a una beca.

En la década de 1930 realizó una serie de grandes obras en su mayoría, temperas, de luz y colores sutiles, pero llenas de fuerza, lo que le hizo ser el principal representante del llamado Círculo Gresham.
De ésta serie es uno de sus más bellos cuadros, “Recodo del Danubio”, de 1935.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial se unió al movimiento de resistencia, ayudando a muchos judíos y otros perseguidos a los que proporcionó documentación falsa, y alojamiento temporal, hasta poder sacarlos del país, empresa en la que contó con la colaboración de sus tres hijos y de su esposa.

Posteriormente, en 1986, de forma póstuma recibió un reconocimiento y honores oficiales del gobierno de Israel.
Su hijo Peter murió durante el asedio a Budapest en 1945, y su casa alcanzada por una bomba.

Tras la guerra, fue nombrado presidente del Consejo de las Artes de Hungría, y tras las elecciones de 1945, fue uno de los doce miembros invitados a la inauguración de la Asamblea Nacional en el parlamento.

En 1948 tuvo un gran éxito en la Bienal de Venecia y la exposición de Hungría en Londres.
En 1949, fue galardonado con el Premio Kossuth.

A partir de 1952, realizó una serie de pinturas monumentales: Dos paneles de con un tamaño de cien metros cuadrados para el Pabellón Húngaro en la Exposición de Agricultura de Moscú, realizado entre 1953 y 1954; otro mural para el edificio de la Estación de Mero de Népstadion, Budapest, en 1956; y un fresco  para la Oficina de Correos de Csepel, Budapest.

En 1956, fue nombrado nombrado “artista excelso” de su país.
Expuso en numerosas ocasiones en su país, en Italia y Alemania entre otros.

Tuvo diversas influencias a lo largo de su carrera, en su época de estudiante, por los pintores de la llamada “Secesión húngara”, más tarde por las “veladuras” de Rembrandt y por el claroscuro de Caravaggio y sus seguidores.
Murió en Zebegény, el 30 de agosto de 1960.

*Entrada actualizada y ampliada el 2 de julio de 2017.

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