Poesia

Jaroslav Seifert: El barco en llamas

enero 13, 2009

«El tiempo nos trata despiadadamente, no le importa nuestra tristeza.»
JS

«El barco en llamas»

Emprendí el camino al anochecer.
El que busca
suele ser esperado.
Al que espera, le encuentran.

Fui dejando detrás pequeñas ciudades dormidas,
rincones tejidos de hiedra,
donde quedaba aún algo de la música
de primavera,
hasta que me atrapó la noche.

En su oscuridad estalló una llama.
Alguien gritó:
¡Arde el barco!
La lengua apasionada de la llama
rozaba la desnudez del agua
y los hombros de la joven
temblaban de placer.

Bajo las nerviosas ramas del sauce
que daba sombra a la fuente,
en cuyo fondo se oculta la tiniebla
cuando hay luz,
vi a una joven.
Empezaba a amanecer.
Ella intentaba bajar del brocal
un cubo mojado.

Tímidamente le pregunté
si había visto la llama.
Me miró con sorpresa,
volvió hacia atrás la cabeza
y un momento después, dudando, asintió.

Jaroslav Seifert

Traducción de Clara Janés

«Toda la belleza del mundo» (fragmento).

El profesor Marek tenía un lema para animarnos. Solía decir que cualquier tonto puede aprender a dibujar. Entonces yo me consolaba a mí mismo pensando que lo lograría también, porque, sobre todo, no me consideraba tonto. ¡Eso sí que no! Sólo cuando hubiese aprendido a dibujar tendría ganada la batalla. Con los colores sería más fácil. Sí, pintaría.
De todas maneras, no llegué a ser pintor. Porque ocurrió lo siguiente: en la cuarta o en la quinta clase, más o menos, nos sugirió el profesor Marek que trajéramos de casa los modelos con los que montaríamos en la clase el bodegón propio. Mis compañeros de clase traían manzanas, naranjas, limones, floreros con rosas, diversas cajitas y candeleros. Yo también traje conmigo objetos para hacer una naturaleza muerta muy proletaria, que armonizara con el barrio obrero de Zizkov: una botella de cerveza, un vaso, una rebanada de pan y una salchicha envuelta en un papel grasiento.
Monté el bodegón sobre la mesa de dibujo y esperé, con los demás, a que el profesor diera su visto bueno. Cuando se me acercó, me miró y soltó con violencia:
-Por Dios, Seifert, quite esa salchicha. ¡No permitiré por nada del mundo que la pinte!
No tardé más que un par de segundos en comprender su preocupación. Y me quedé estupefacto. En aquel momento memorable decidí que sería mejor escribir versos. »

Jaroslav Seifert.

Traducción de Clara Janés

Poeta y periodista, Jaroslav Seifert nació en Praga, el 23 de septiembre de 1901.
Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1986.
Unido desde muy joven al grupo proletario Devétsil, publicó su primer volumen de poesía en 1921 bajo el nombre de «Ciudad en lágrimas».
Más tarde,  buscando el perfeccionamiento, siguió los pasos del Dadaismo para fundar el Poetismo, en cuya etapa publicó «En las ondas» y «Viaje de novios» en 1926.
Adoptó luego el estilo clásico, escribiendo  poemas contenidos  en los poemarios «Manzana de regazo» en 1933, «Las manos de Venus» en 1936 y «Primavera, adiós» en 1937.
A partir de la década del sesenta, dedicado por completo al verso libre, produjo la parte más brillante de su obra  con publicaciones tan importantes como  «Concierto en la isla» 1965, «El cometa Halley» 1967, «La fundición de las campanas» 1967, «La columna de la peste» 1977 y «Ser poeta» 1983.
Fue presidente de la Unión de Escritores Checos desde 1968.
Murió en Praga, el 10 de enero de 1986.

También de Jaroslav Seifert en este blog:

«Jaroslav Seifert: Apagad las luces»: AQUÍ

«Tórtola, cállate… de Jaroslav Seifert»: AQUÍ 

«Jaroslav Seifert: El barco en llamas»: AQUÍ

«Jaroslav Seifert: El grito de los fantasmas»: AQUÍ

*La Fotografía es de LinaT

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No Comments

  • Reply Bitacoras.com enero 13, 2009 at 12:09 am

    Información Bitacoras.com…

    Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

  • Reply sergio astorga enero 13, 2009 at 1:40 am

    Triana, pintar salchichas es un buen tema para comenzar a recapitular sobre las bellezas del mundo.
    Como es evidente, tampoco conocía a este premio Nobel, mas sus imágenes son tan pictóricas, tan Dada, abría Triana que repasar el movimiento Dada, es sumamente congruente y creativo.
    Un abrazo de aprendiz.
    Sergio Astorga

    Último post en la Web de…sergio astorga…Cuidado!

  • Reply Triana enero 13, 2009 at 3:43 pm

    Seguro que si pintaras salchichas, sabrías encontrarle todo el arte, tu imaginación, no tiene límites.

    Te cuento un secreto, yo tampoco había leído hasta hace unos días nada de Jaroslav, pero andaba buscando cosas de los Nobel de Literatura, me encontré con él y me gustó su estilo, tendré que bucear un poco más en su obra, pero de donde saco el tiempo????…

    En cuanto al movimiento Dadá, te confieso que soy casi analfabeta, pero siempre me atrae todo lo que va contra corriente, he leído algo, poco sobre Tristan Tzara y me encantan las esculturas de Jean Arp y lo que Picasso hizo en la época florida del movimiento, sus «Tres musicos», me encantan, y sí, es sugerente meterse en él… cada día me pones tareas que me estimulan, y me repito… quiero días con más horas…

    Un abrazo de «seguidora» del aprendíz.

  • Reply Jaroslav Seifert: Tórtola, cállate… | Trianarts mayo 4, 2014 at 1:18 am

    […] “Jaroslav Seifert: Premio Nobel de Literatura en 1986″: AQUÍ […]

  • Reply Jaroslav Seifert: El grito de los fantasmas | Trianarts agosto 30, 2014 at 1:26 am

    […] “Jaroslav Seifert: El barco en llamas”: AQUÍ […]

  • Reply Mi recuerdo a Jaroslav Seifert: El beso de Marat - Trianarts enero 10, 2016 at 12:21 am

    […] “Jaroslav Seifert: El barco en llamas”: AQUÍ […]

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