Poesia

Luis Álvarez Lencero: El hambre

junio 10, 2019

«… Que no me besen tus ojos
cuanto me arropen con tierra…»
LAL

Mi recuerdo al poeta pacense en el aniversario de su muerte.

«El hambre»

Recoged esta angustia poblada de caminos
de labios que se abren como alas al viento
precipitadas uñas de airados torbellinos
que implacables y oscuros arrastran al hambriento.

Hay lágrimas que empujan casi diariamente
desde el hueso más hondo del hombre desolado
una pena de lobo sangrando en cada diente
y un ladrar de mastines en la sal del costado.

Qué sencillo es el barro del que no come nada
del hombre que se arropa la voz con un mendrugo
golpeando las puertas con la mano gastada
de sufrir paso a paso la voluntad del yugo.

Le arañan las raíces dela leche primera
que el pezón de una madre le vomitó en la boca
y empuña con el alma la más sucia bandera
de ser un triste barro y el corazón de roca.

El hambre es como un olmo que crece hasta la muerte.
Se calienta con sangre y se nutre de llanto.
Echa ramas al aire y en el tiempo se vierte
y se tumba en un hoyo de cualquier camposanto.

Luis Álvarez Lencero

Nació en Badajoz, el 9 de agosto de 1923.
Fue ​poeta, escultor y pintor adscrito a la generación del 50.
Junto con Jesús Delgado Valhondo y Manuel Pacheco, formó parte del reducido grupo de escritores cuyo objetivo primordial fue la incorporación de la poesía regional de mediados del siglo XX, representada casi en exclusiva por Gabriel y Galán y Luis Chamizo, a las vanguardias literarias del momento.
Como pintor está considerado como el autor de una de las primeras pinturas abstractas vistas en Extremadura.
«Su línea es decidida, clara y neta. Cultiva la pintura abstracta y creemos que en ella se ofrece con abierta sinceridad y aliento poético. Poeta de vocación, sus cuadros hay que interpretarlos en función poética.»Antonio Zoido, 22 julio de 1960.
En los comienzos de la década de 1970, se establece en Colmenar Viejo (Madrid), donde residió hasta 1982 que volvió a Badajoz.
Murió en Mérida (Badajoz), el 10 de junio de 1983, a los 59 años de edad, siendo enterrado en el Cementerio de San Juan de Badajoz.

Bibliografía poética:

El surco de la sangre. Guadalajara: Doña Endrina. 1953.
Sobre la piel de una lágrima. Caracas: Lírica Hispana. 1953. Prólogo de Jean Aristeguieta y Conie Lobell.
Hombre. Madrid: Trilce. 1961.
Tierra dormida. Badajoz: Diputación Provincial. 1969. Prólogo de Antonio Zoido.
Juan Pueblo. Badajoz: Imp. Doncel Industrias Gráficas. 1971.
Canciones en carne viva. Bilbao: Zero-Zyx. 1973.
Antología poética. Badajoz: Universitas Editorial. 1980. Prólogo de Manuel Pecellín Lancharro.
Homenaje a Extremadura. Badajoz-Cáceres. 1981.
Poemas para hablar con Dios. Madrid: Artes Gráficas Ibarra. 1982. Prólogo de A. García Galán.
Humano. Los Santos de Maimona: Grafisur. 1982. Prólogo de Tomás Martín Tamayo.

Ediciones póstumas:

Obras escogidas. Badajoz: Diputación Provincial. 1986. Prólogo de Ricardo Senabre.
Obras completas. Badajoz: Bartolomé Gil Santacruz. 1988. Prólogo de Francisco Lebrato.
Poemas para hablar con Dios. Madrid: Beturia. 2008. Edición de Enrique E. Corrales.
El corazón al hombro. Madrid: Beturia. 2009. Estudio, introducción y notas de Ricardo Hernández Megías.

*La imagen forma parte del grupo escultórico de la Fuente de los tres poetas, (Luis álvarez Lencero,»Jesús Delgado ValhondoManuel Pacheco) situada entre el río Guadiana y la Alcazaba pacense.

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