Pintura

Nikolái Roerich: El Maestro de las montañas

octubre 9, 2018

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Nikolái Roerich

Nikolái Konstantínovich Roerich nació en San Petersburgo, Rusia, el 9 de octubre de 1874.
Artista, filósofo, escritor, arqueólogo e impenitente viajero, fue uno de los artistas rusos más importantes de la primera mitad del siglo XX.

Fue así mismo uno de los pintores y escritores más prolíficos de toda Europa en su tiempo, realizó más de siete mil lienzos y publicó más de 300 obras literarias.

Inspiró el Acuerdo Internacional sobre la Protección de las Instituciones Artísticas, Científicas y los monumentos históricos, conocido como el “Pacto Roerich”.
Igualmente fundó el movimiento internacional de protección de la cultura.

Hijo de una notable familia rusa, vivió desde su nacimiento en un ambiente rodeado de importantes personajes de la ciencia, la música y la literatura, entre ellos: Mendeléyev, Kostomárov, Mikeshin, Ivanovskiy, Stásov, Iliá Repin, Rimsky Kórsakov, Grigoróvich, y Diáguilev.

Desde muy pequeño mostró un enorme talento para la pintura, la arqueología, la historia y una gran inquietud por la rica herencia cultural del Oriente.

En 1893 se matriculó simultáneamente en la facultad de Derecho de la Universidad de San Petersburgo en la que se graduó en 1898, y en la Academia Imperial de Bellas Artes,
Ya en esos años de estudiante llegó a ser miembro de la Sociedad Arqueológica Rusa.

En 1897 se graduó en la Academia presentando para su tesina su tela: “El Mensajero”, que fue adquirida por un importante coleccionista de arte, tras lo que el crítico Stasov le manifestó: “Usted tiene que conocer a León Tolstoi para que el gran escritor de la tierra rusa le consagre como pintor”.

El encuentro se produjo y fue providencial para Roerich, León Tolstó le dijo tras conocer la citada obra: “¿Ha podido, por casualidad, cruzar en barca un veloz río? Es menester guiar la barca a un lugar más alto que la meta, o el río se la lleva. Lo mismo pasa en la esfera de las exigencias morales: hace falta guiar la barca hacia lo más alto posible, pues la vida se lo lleva todo. Que su mensajero maneje el volante muy alto, ¡entonces llegará!”.

Su obra más temprana está centrada en temas históricos de su país, como “Los eslavos”, de 1896, o “Idolos”, de 1901, obras en las que ya se revela su talento y sus búsquedas innovadoras en el arte.

En 1901 se casó con Helena Ivánovna Sháposhnikova, que se convirtió en compañera fiel e inseparable en todas sus aventuras y proyectos.

Entre 1903 y 1904 viajó por toda Rusia con el fin de conocer las raíces de la cultura rusa, del que surgió la inspiración para más de 40 lienzos dedicados a la antigua arquitectura del país, amén de valiosos artículos sobre los iconos y el paisaje.

Además de sus lienzos, cultivó una pintura monumental y decorativa, realizando frescos, mosaicos y creó así mismo vestuarios y decorados para obras teatrales.

A partir de 1906 ejerció como profesor al mismo tiempo que dirigió la Escuela de la Sociedad Imperial Estimuladora de las Artes.

En esta época ya exponía de forma habitual en muestras extranjeras, entre otros países prrsentó obras suyas en París, Venecia, Roma, Berlín, Bruselas, Viena, Londres, sus cuadros fueron adquiridos entre otros por el Museo Nacional de Roma y por el Museo del Louvre, entre otros museos europeos.

En 1906 hay una inflexión en su carrera, los temas de historia, mitología y folclore se convierten en fuentes de las que el artista recoge material para su lenguaje figurativo metafórico, en los que combina con maestría el realismo y el simbolismo.

Relegó el óleo casi por completo, pasando a la técnica de temple. Experimentó con la composición de las pinturas, con la superposición de capas de colores y tonos.

Su personalidad y originalidad fueron entusiastamente alabadas por los críticos de arte, tanto que entre 1907 y 1918 en Rusia y otros países de Europa se editaron nueve monografías y decenas de revistas de arte dedicadas a su obra. El escritor Leonid Andréiev tituló la obra creada por el artista como “La Potencia de Roerich”.

En 1909 fue elegido académico de la Academia de Artes de Rusia y miembro de la Academia de Reims, en Francia.

A partir de 1910 encabezó la asociación artística: “El Mundo de Arte” que reunió a numerosas personalidades, entre ellas: Alexandre Benois, Léon Bakst, Igor Grabar, Valentín Serov, Kuzmá Petrov-Vodkin, Borís Kustódiev, A. Ostroúmova-Lébedeva y Zinaida Serebriakova.

Según el escritor Maksim Gorki, Roerich fue “El intuitivista más grande del siglo”, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, expresó con ayuda de imágenes simbólicas sus presentimientos de alarma, a esta serie pertenecen los cuadros: “Ciudad purísima”, ·”Saña para los enemigos”, “Ángel Último”, “Resplandor”, “Obras humanas”.

En 1916 aquejado de una grave enfermedad pulmonar, Roerich fue instado por los médicos a trasladarse a Finlandia, a la costa del lago Ládoga, adónde marchó con su familia.

Tras desencadenarse la revolución de 1917 Finlandia cerró todas las fronteras con Rusia, por lo que los Roerich quedaron aislados de su país.

En 1920 recibió una carta del director del Instituto de Artes de Chicago, en la que le proponía organizar una gira con exposiciones por 30 ciudades de los Estados Unidos, muestras en las que expuso 115 lienzos.

En 1923 junto a su familia llega a la India, país que le interesaba como pintor tanto como científico, desde allí inició una ruta por las regiones de más difíciles accesos de Asia Central, viajes en los que realizó investigaciones arqueológicas y etnográficas, y de los que salieron aproximadamente quinientos cuadros que reflejaban el panorama pintoresco de la ruta, entre ellos su famosa serie “Himalaya”.

A lo largo de 1934 y 1935 encabezó una expedición a las regiones de la Mongolia Interior, Manchuria y China, organizada por el Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos, en busca de semillas de plantas que previenen la destrucción de las capas fértiles del suelo.

Durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, y desde India, aprovechó todos los medios a su alcance para ayudar a Rusia, organiza exposiciones y ventas de sus cuadros, y todo el dinero obtenido lo envía a la Fundación de la Cruz Roja soviética y al Ejército Rojo.

En los últimos años de su vida fue elegido miembro de número y miembro honorífico por más de cien centros docentes, academias, corporaciones científicas e instituciones de cultura en todo el mundo, y siguió trabajando en la serie, “El Himalaya” constituida por más de dos mil lienzos, siendo llamado por los críticos de arte como “Maestro de las montañas”.

La idea de volver a la Patria no le abandonó nunca. Tras acabar la Segunda Guerra Mundial, solicitó el visado de entrada en la Unión Soviética, pero el 13 de diciembre de 1947 falleció Kulu, Himachal-Pradesh, sin haber podido saber que el visado soviético le había sido denegado.

En el valle de Kulu, lugar en el que había ardido la pira funeraria, fue instalada una gran piedra rectangular, en la que fue tallada una inscripción: “Aquí el 15 de diciembre de 1947, fue entregado al fuego el cuerpo de Maharisha Nicolás Roerich, gran amigo ruso de la India. Que haya paz”.

*Entrada actualizada y ampliada el 9 de octubre de 2018.

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1 Comment

  • Reply Bitacoras.com octubre 8, 2016 at 10:58 pm

    Información Bitacoras.com

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