Poesia

Paul Verlaine: La canción de las ingenuas

marzo 30, 2023


[…] Y no hay término medio, hay que amarla de hinojos
no hallando astro más bello que sus cabellos rojos,
o bien de un latigazo destrozarle la cara
PV

Mi recuerdo al poeta maldito francés, en el aniversario de su nacimiento.

«La canción de las ingenuas»

Nosotras somos las ingenuas,
candorosamente vestidas,
que vivimos en las novelas
cursis, casi desconocidas.

Vamos cogidas por el talle
con trajes de cándidos tules,
y son tan puros como el día
nuestros pensamientos azules.

Y triscamos por las praderas
desflorando risas y rosas,
desde la aurora hasta el crepúsculo,
a la caza de mariposas.

Nuestros sombreros de pastora
realzan aún más nuestro candor,
y nuestros trajes vaporosos
son de un extremado blancor.

Los Richelieux y los Caussades
y los Faublas, siempre galantes,
nos dedican cuando pasamos
sus miradas insinuantes.

Pero se estrellan sus suspiros
y sus saludos y sus galas
contra los irónicos pliegues
de los trajes de colegialas.

Y nuestro candor hace burla
de la audaz imaginación
de los donjuanes petulantes,
aunque a veces el corazón

nos sorprende en nuestras alcobas
con pensamientos clandestinos,
presintiéndonos las futuras
amantes de los libertinos.

Paul Verlaine

De: Poemas saturnianos, 1866
Traducción de Emilio Carrére
Dibujos de Dehesa de Mena
Editorial Mundo Latino, 1921

Poema original en francés:

«La chanson des ingénues»

Nous sommes les Ingénues
Aux bandeaux plats, à l’œil bleu,
Qui vivons, presque inconnues,
Dans les romans qu’on lit peu.

Nous allons entrelacées,
Et le jour n’est pas plus pur
Que le fond de nos pensées,
Et nos rêves sont d’azur ;

Et nous courons par les prés
Et rions et babillons
Des aubes jusqu’aux vesprées,
Et chassons aux papillons ;

Et des chapeaux de bergères
Défendent notre fraîcheur,
Et nos robes — si légères —
Sont d’une extrême blancheur ;

Les Richelieux, les Caussades
Et les chevaliers Faublas
Nous prodiguent les œillades,
Les saluts et les « hélas ! »

Mais en vain, et leurs mimiques
Se viennent casser le nez
Devant les plis ironiques
De nos jupons détournés ;

Et notre candeur se raille
Des imaginations
De ces raseurs de muraille,
Bien que parfois nous sentions

Battre nos cœurs sous nos mantes
À des pensers clandestins,
En nous sachant les amantes
Futures des libertins.

Paul Verlaine

De: Poemes saturniens, 1866

Paul Marie Verlaine nació en Metz, Francia, el 30 de marzo de 1844.
Poeta perteneciente, y uno de los máximos exponentes del movimiento simbolista en Francia.
Fue un asiduo de los cafés y salones literarios de la capital francesa, y en 1866 tomó parte en el primer Parnaso contemporáneo publicando los «Poemas saturnianos», en los que es clara la influencia de Charles Baudelaire.
Poco después de casarse con Mathilde Mauté, conoció a Arthur Rimbaud, dando un vuelco radical a su vida, éste se mudó a vivir con ellos, y poco después se convirtieron en amantes, con el consiguiente escándalo de la sociedad parisina; Verlaine abandonó a su esposa, y junto a Rimbaud, se trasladaron a Londres.
En la capital británica compartieron una pasional historia de amor con continuos encuentros y desencuentros, tormentosa relación que junto a su vida bohemia, afición a la absenta y desequilibrio nervioso, terminaron por debilitar la salud de Verlaine.
En 1873, durante un viaje de ambos a Bruselas, Verlaine disparó a Rimbaud, hiriéndole, siendo condenado a dos años de cárcel.
En prisión se convirtió al catolicismo y escribió «Romanzas Sin Palabras», 1874.
Cuando fue puesto en libertad, regresó a Inglaterra y más tarde a Rethel, donde trabajó como profesor.
En 1883 publicó en la revista Lutèce, la primera serie de los Poetas malditos, en los que incluía a Stéphane Mallarmé, Tristan Corbière, y Arthur Rimbaud.
Desde 1887, su fama que había ido creciendo, no impidió que cayera en una profunda miseria. Su obra de esos años, apenas le dieron para comer, siendo una época en la que pasó la mayor parte del tiempo el tiempo entre el café y el hospital.
En 1894, fue elegido “Príncipe de los Poetas” y le fue concedida una pensión del estado.
Murió prematuramente en París, con sólo 51 años de edad, el 8 de enero de 1896. Está enterrado en el cementerio de Batignolles de París.
Al día siguiente de su entierro, varias personas que presenciaban el cortejo cuentan un hecho curioso: «La estatua de la Poesía, ubicada en la plaza de la Ópera, perdió un brazo, que se rompió junto con la lira que sujetaba, en el momento en que el coche fúnebre de Verlaine pasaba por allí.»
Está considerado una figura prominente de la corriente simbolista, entre los que se encuentran también su amante Rimbaud y el poeta Stéphane Mallarmé.

También de Paul Verlaine en este blog:

«Paul Verlaine: La canción de las ingenuas»: AQUÍ

«Paul Verlaine: A una mujer»: AQUÍ

«Paul Verlaine: La angustia»: AQUÍ

«Paul Verlaine: Pesadilla»: AQUÍ

«Paul Verlaine: Pradera»:AQUÍ

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«Paul Verlaine: Coloquio sentimental «: AQUÍ

«Paul Verlaine: Tú crees en el ron del café…»: AQUÍ

«Paul Verlaine: El Principe de los Poetas – Soñé contigo esta noche…»: AQUÍ

Bibliografía poética:

Poemas saturnianos (1866)
Los amigos (1867)
Fiestas galantes (1869)
La Buena canción (1870)
Romanzas sin palabras (1874)
Sabiduría (1880)
Antaño y hogaño (1884)
Primavera (1886)
Amor (1888)
À Louis II de Bavière (1888)
Paralelamente (1889)
Dedicatorias (1890)
Mujeres (1890)
Hombres (1891)
Sensatez (1891)
Canción para ellas (1891)
Liturgias íntimas (1892)
Elegías (1893)
Odas en su honor (1893)
En los limbos (1894)
Epigramas (1894)
Ca (1896)
Invectivas (1896)
Biblio-sonetos (1913)
Obras olvidadas (1926–1929).

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