Poesia

José Bergamín: El traidor Franco

agosto 17, 2013


«El hijo de la gran Mula
por Mola vino a las malas.
Como no tuvo soldados,
los hizo con las sotanas…»
JB

«El traidor Franco»

¡Traidor Franco, traidor Franco,
tu hora será sonada!
Si tu nombre fuera Franco,
se te saldría a la cara,
encendiéndola de sangre,
si tu sangre fuera franca.

Tu nombre fuera vergüenza si a tu rostro se asomara,
proclamando por la sangre
la traición que la engendraba:
que la sangre has traicionado
desmintiéndola de clara.

¡Traidor Franco, traidor Franco,
tu hora será sonada!

Como una máscara el pueblo
te tira el nombre a la cara,
descubriendo la traición
que en tu nombre se amparaba.

Traicionándote de franco
traidor a tu misma causa,
fuiste dos veces traidor:
a tu sangre y a tu patria,
que a España no se defiende
con la traición emboscada,
asesinando a su pueblo,
que es el alma de su alma.

¡Traidor Franco, traidor Franco,
tu hora será sonada!

Tu nombre es como bandera
que tu derrota proclama.
Si la traición criminal
en ti franqueza se llama,
tu nombre es hoy la vergüenza
mayor que ha tenido España.

Que ni tu nombre es ya nombre,
ni en tu sangre se espejeaba;
traidor, hijo de traidores,
mal nacido de tu casta:
no eres Franco, no eres hombre,
no eres hombre, no eres nada.

José Bergamín

José Bergamín Gutiérrez nació en Madrid, el 30 de diciembre de 1895.
Poeta de la Generación del 27′, quizá uno de los más desconocidos, que desde el comienzo acompañó a su generación con la cohetería de sus aforismos, con las paradojas de sus ensayos, es sin embargo un poeta tardío. En plena guerra civil, cuando adoptaba las más extremas posturas políticas, asombró a Antonio Machado con sus Tres sonetos a Cristo crucificado ante el mar, publicados en Hora de España, y que tenían el torturado empaque del barroco mejor (junto al magisterio, inevitable, de Unamuno).
Se opuso a la dictadura de Miguel Primo Rivera participando en un mitin político en Salamanca junto a Miguel Unamuno en apoyo de los ideales republicanos.
Durante la Guerra Civil española presidió la Alianza de Intelectuales Antifascistas, siendo nombrado agregado cultural en la Embajada española en París, desde donde tuvo como misión buscar apoyos morales y financieros para la malograda II República.
Tras el triunfo de los golpistas tuvo que marchar al exilio, con él llevó un ejemplar de Poeta en Nueva York que le había regalado Federico García Lorca poco antes de morir, libro que editaría él mismo.
Permaneció durante 20 años en México y posteriormente residió en Venezuela, Uruguay, y finalmente en Francia.
Volvió a España en 1958.
Arrestado como sospechoso por sus relaciones con la oposición al régimen, su apartamento fue quemado. Ante tantas hostilidades, y sobre todo por haber firmado un manifiesto con más de cien intelectuales dirigido a Manuel Fraga Iribarne en que se denunciaban torturas y represión contra los mineros asturianos, tuvo que exiliarse de nuevo en 1963 por orden expresa de Fraga.
Regresó de forma definitiva a España en 1970.
Se convirtió en un disidente de lo que se conoce como Transición Española, lo que le supuso ser expulsado sucesivamente de varios periódicos.
Se siguió manifestando republicano en las primeras elecciones democráticas y publicó el manifiesto Error monarquía –mi mundo no es de este reino.
Murió en San Sebastián, Guipúzcoa, el 28 de agosto de 1983.

También de José Bergamín en este blog:

«José Bergamín: A Unamuno»: AQUÍ

«José Bergamín: El traidor Franco»: AQUÍ</a

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1 Comment

  • Reply Maestros del paisaje: Benjamín Palencia y la Escuela de Vallecas | Trianarts julio 7, 2014 at 1:34 am

    […] siguió frecuentando la ciudad del Sena, llegando a conocer a Rafael Alberti y a José Bergamín. En 1930 viajó a Italia y comenzó a colaborar en la revista de Federico García Lorca, “La […]

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