Poesia

Vientos del pueblo: Miguel Hernández

Marzo 16, 2012

Centeno.jpg

“Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas…

“Vientos del Pueblo”

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.Vientos del pueblo me llevan

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

 Miguel Hernandez Gilabert

Nació en Orihuela, Alicante, el 30 de octubre de 1910 Murió en Alicante, el 28 de marzo de 1942
Fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono de la “Generación del 27”.
Nació como segundo hijo varón en una humilde familia de Orihuela dedicada a la crianza de ganado. Pastor de cabras desde muy temprana edad.
En 1925 abandonó los estudios por orden paterna para dedicarse en exclusiva al pastoreo, aunque poco tiempo después cursa estudios de derecho y literatura. Mientras cuida el rebaño, Miguel lee con avidez y escribe sus primeros poemas.
Al estallar la Guerra Civil, Miguel Hernández se alista en el bando republicano. Hernández figura en el 5º Regimiento y pasa a otras unidades en los frentes de la batalla de Teruel, Andalucía y Extremadura. En plena guerra, logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén.
Prisión y muerte
En abril, el general Franco Bahamonde declara concluida la guerra y se había terminado de imprimir en Valencia El hombre acecha. Aún sin encuadernar, una comisión depuradora franquista, presidida por el filólogo Joaquín de Entrambasaguas, ordena la destrucción completa de la edición. Sin embargo, dos ejemplares que se salvaron permitirán reeditar el libro en 1981. Su amigo Cossío se ofrece a acogerlo en Tudanca, pero el poeta decidió volver a Orihuela. Pero en Orihuela corre mucho riesgo, por lo que decide irse a Sevilla pasando por Córdoba, con la intención de cruzar la frontera de Portugal por Huelva. La policía de Salazar lo entregará a la Guardia Civil. Desde la cárcel de Sevilla lo trasladarán al penal de Torrijos (Madrid), de donde, gracias a las gestiones que realiza Pablo Neruda ante un cardenal, sale en libertad inesperadamente, sin ser procesado, en septiembre de 1939. Vuelto a Orihuela, es delatado y detenido y ya en la prisión de la plaza del Conde de Toreno Madrid, es juzgado y condenado a muerte en marzo de 1940. Cossío y otros intelectuales amigos intercederán por él, conmutándosele la pena de muerte por la de treinta años. Pasará a la prisión de Palencia en septiembre de 1940 y en noviembre al Penal de Ocaña (Toledo). En 1941, es trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde enferma. Padecerá primero bronquitis y luego tifus, que se le complicaría con tuberculosis. Fallece en la enfermería de la prisión alicantina a las 5.32 de la mañana del 28 de marzo de 1942, con tan sólo treinta y un años de edad. Se cuenta que no pudieron cerrarle los ojos, hecho sobre el que su amigo Vicente Aleixandre compuso un poema.[1] Fue enterrado en el nicho número mil nueve del cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, el 30 de marzo.

 

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No Comments

  • Reply Bitacoras.com Octubre 16, 2008 at 2:20 am

    Información Bitacoras.com…

    Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

  • Reply Sergio Astorga Octubre 16, 2008 at 6:20 pm

    Triana en tu honor y por tu gentileza vaya este soneto heredero de las enseñanzas de Miguel Hernández y “todos los que en el mundohan sido”

    El Grito
    Un ahogo que estalla al medio día.
    Una sombra en la sombra de la voz.
    Una hembra que en llamas cruza el pozo
    y en el espejo labra su mortaja.

    Todo a un tiempo lumbre de sangre; ojos
    y párpados hinchados que calcinan
    muros, labios; árbol que fue ventana
    de algún pájaro, nido en rama, llanto.

    Ya no pulsa tu nombrecon las horas,
    se congela el capullo en la saliva
    y un eco de tu piel en tierra calla.

    Una flama de luz que el miedo quiebra,
    ante una taza de café, me trago
    el grito de tu muerte derramada.
    Sergio Astorga
    Un abrazo sostenido.

    *Como es natural y muy mi costumbre en la entrada anaterior pinche mal, muy mal. Disculpas.

    Último post en la Web de…Sergio Astorga…Dónde me encuentras…

  • Reply Triana Octubre 16, 2008 at 8:49 pm

    Aun cuando en esos versos está definida la forma de usar la palabra Sergio Astorga, se ve claramente una influencia Hernandiana en ellos.
    Bendita herencia dejó Miguel a todos los que quisieron beber de su obra.

    No te preocupes Sergio, ahora borramos el comentario fallido, a todos nos pasa alguna vez, a mi, muchas.

    Muchas gracias por compartir ese bello soneto, es la forma poetica para mi, mas perfecta cuando está bien escrito, y el tuyo me parece impecable.

    Un abrazo y si quieres compartirla en este momento, una taza de café.

  • Reply Fátima Octubre 16, 2008 at 9:26 pm

    Muchísimas gracias por esta dedicatoria ; ), y por tan bellos poemas.
    Besote

  • Reply Triana Octubre 16, 2008 at 11:34 pm

    Un beso Fátima, gracias a ti.

    Último post en la Web de…Triana…Como evitar el fraude en internet.

  • Reply Puskas Octubre 18, 2008 at 2:11 am

    ¡Que bonitos recuerdos cantando con la guitarra esos versos por la noche en una era donde nos ibamos paseando!

  • Reply Triana Octubre 18, 2008 at 2:23 am

    Gracias Isabel por tu visita.

  • Reply DORIS Noviembre 21, 2008 at 4:09 am

    es impresionante la cantidad de versoso que hizo el si que nació para ser un gran poeta y ademas su historia transcurrira por años y años y nadie la olvidara

  • Reply Triana Noviembre 21, 2008 at 3:31 pm

    No, Doris, es imposible olvidar su legado y lo que transmitió en él.

    Un abrazo.

    Último post en la Web de…Triana…Reales Alcázares de Sevilla. Visita de Otoño.

  • Reply Cosechadel66 Noviembre 9, 2009 at 10:58 pm

    Miguel… simplemente impresionante.

    Carpe DIem

  • Reply Tweets that mention Vientos del pueblo. Miguel Hernandez | Triana -- Topsy.com Noviembre 9, 2009 at 10:58 pm

    […] This post was mentioned on Twitter by Trianarts, Adolfo Suarez. Adolfo Suarez said: Pocos se pueden llamar poetas. El si. RT @Trianarts: Vientos del pueblo. Miguel Hernandez http://tinyurl.com/y92ydce […]

  • Reply Triana Noviembre 10, 2009 at 12:04 am

    Si amigo, simplemente, poeta, aunque Miguel se llame.
    Siempre Carpe Diem.
    Un abrazo.

  • Reply Chema García Marzo 17, 2012 at 12:16 am

    Miguel Hernandez es sencillamente único. Éste poema me encanta. Un abrazo!!

    • Reply Triana Marzo 17, 2012 at 3:03 pm

      Si, “aunque Miguel se llame”. Gracias por tu visita Chema. Un beso

  • Reply Miguel Hernández: El hambre, de El hombre acecha | Trianarts Octubre 22, 2012 at 1:36 am

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  • Reply Sentado sobre los muertos, de Miguel Hernández | Trianarts Junio 16, 2013 at 2:50 pm

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  • Reply Miguel Hernández: Poemas sociales de guerra y de muerte | Trianarts Julio 14, 2013 at 7:15 pm

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