Pintura

José Clemente Orozco: Muralismo mexicano

noviembre 23, 2017

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José Clemente Orozco

Nació en en Zapotlán actual Ciudad Guzmánel, el 23 de noviembre de 1883.
Se graduó en la Escuela Nacional de Agricultura y más tarde en matemáticas y dibujo arquitectónico.

Enmarcado en el grupo de pintores y muralistas mexicanos, junto a Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, muralistas expresionistas, que se anticiparon a las tendencias neorepresentativas o neoicónicas que se aparecerían hacia 1960.

Comenzó a interesarse por la pintura siendo muy pequeño, al conocer a José Guadalupe Posada.
Sus primeros trabajos fueron litografías con temática fundamentalmente de la vida indígena de su país, para pasarse a la pintura mural, de la que fue un maestro en su país.
Expuso por primera vez en 1916 en Ciudad de México.

Viajó a Estados Unidos en 1917, estableciendo su residencia en San Francisco y Nueva York. Durante su estancia en este país, pintó carteles y murales para varios centros; en la New School for Social Research de Nueva York, uno de ellos, pintó verdero fresco, ya que lo hizo sobre yeso mojado, primero de estas características que se realizó en esta ciudad.

En el año 1922 entro en el sindicato de pintores y escultores, junto a Diego Rivera y a David Alfaro Siqueiros, con el objetivo de recuperar el arte de la pintura mural que patrocinaba el gobierno mexicano. En 1926 pinta en la ciudad de Orizaba, el mural Reconstrucción en lo que actualmente es el Palacio Municipal.

Volvió a Estados Unidos en 1927, para realizar tres importantes obras murales. Expuso en varias ocasiones en Nueva York, y realizó numerosos dibujos sobre escenas de la Revolución mexicana y una serie de óleos en los que pretendía mostrar el carácter deshumanizado y maquitrista de la gran ciudad.

Regresó a México en 1934, realizando el gran tablero rectangular del Palacio de Bellas Artes, «Catarsis», que está situado frente al de Rivera, «El hombre en la encrucijada», y en el que plasma «una reproducción sangrienta del conflicto violento entre el hombre moderno y el caótico mundo mecanizado que lo rodea y al mismo tiempo lo oprime.»

Entre 1937 y 1939 llevó a cabo las pinturas de la capilla del Hospicio Cabañas, de las que se ha dicho, significan un compendio de la filosofía humanística de su autor, que parte del origen y desarrollo de América y del mundo. Es una obra monumental que consta de cuarenta grandes frescos alojados en las distintas secciones arquitectónicas de todo el conjunto. «El hombre envuelto en llamas, en la cúpula, resume todos los temas tratados, además de ser la apoteosis del tema de Prometeo en la obra de Orozco.»
En 1941 realiza los frescos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

De 1941 a 1944, se dedicó a la pintura de caballete y a otra gran obra mural en la bóveda y los muros del coro de la antigua iglesia de Jesús Nazareno, realizada entre 1942 y 1944. En ellas plasmó escenas del Apocalípsis.
En 1943, fue miembro fundador de El Colegio Nacional.

Hacia el año 1946 formó parte junto con Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, la «Comisión de Pintura Mural del Instituto Nacional de Bellas Artes. Y en este mismo año recibe el Premio Nacional de Bellas Artes de México.
En su obra, Orozco, en lo que difiere de Rivera y Sequeiros, «retrata la condición humana de forma apolítica, se interesa sobre todo por valores universales y no insiste tanto en valores nacionales, de ahí que sus imágenes más características comuniquen la capacidad del hombre de controlar su destino y su libertad ante los efectos determinantes de la historia, la religión y la tecnología.»

El afán por lograr en sus cuadros recios efectos emotivos dio a sus obras simplicidad de línea y color y prestóles audacia en la interpretación de motivos contemporáneos y valores sociales.»
«Fue un pintor comprometido con las causas sociales, en las que plasmó un realismo ferozmente impresionante. Él plasmó también la penosa situación del africano. Para él, el muralismo es la forma más desinteresada de hacer arte, porque no puede hacerse de ella un uso particular, sino que tiene una trascendencia social. Es, por lo tanto, el arte más puro y derecho para que el pueblo lo vea y lo confronte.»
Murió el 7 de septiembre de 1949 en la Ciudad de México, mientras trabajaba en los primeros trazos de un mural en el edificio Miguel Alemán.
Está enterrado en la Rotonda de Personas Ilustres de Ciudad de México.

*Entrada publicada el 15 de junio de 2012. Ha sido actualizada y ampliada el 23 de noviembre de 2017.

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No Comments

  • Reply Bitacoras.com junio 15, 2012 at 8:44 pm

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Click en la imagen para ver más obras Esta entrada es para dos queridos amigos a los que se les va a gustar. Pedro L. Angosto y Sergio Astorga. José Clemente Orozco Nació en en Zapotlán actual Ciudad Guzmánel, el 23 de noviem…..

  • Reply Oswaldo Guayasamín : El Pintor de Iberoamérica » Trianarts | Trianarts febrero 8, 2013 at 2:24 am

    […] vende algunas obras. Con los ingresos que obtiene, viaja a México, y conoce al famoso muralista José Clemente Orozco, quien le contrata como asistente. Así mismo conoce y entabla amistad con Pablo Neruda; más tarde […]

  • Reply David Alfaro Siqueiros: Muralismo mexicano | Trianarts diciembre 29, 2013 at 4:47 pm

    […] activista de la revolución mexicana con otro de los más famosos muralistas de su país, José Clemente Orozco. Tras acabar dicha revolución, viajó a Europa, entre 1919 y 1922, visitando España, Italia y […]

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