
Sólo en soledad se siente la sed de la verdad.
MZ
Mi recuerdo a la escritora y filósofa malagueña María Zambrano, en el aniversario de su nacimiento.
«Claros del bosque»
No me respondes, hermana. He venido ahora a buscarte. Ahora, no tardarás ya mucho en salir de aquí. Porque aquí no puedes quedarte. Esto no es tu casa, es sólo la tumba donde te han arropado viva. Y viva no puedes seguir aquí; vendrás ya libre, mírame, mírame, a esta vida en la que yo estoy. Y ahora sí, en una tierra nunca vista por nadie, fundaremos la ciudad de los hermanos, la ciudad nueva, donde no habrá ni hijos ni padres. Y los hermanos vendrán a reunirse con nosotros. Nos olvidaremos allí de esta tierra donde siempre hay alguien que manda desde antes, sin saber. Allí acabaremos de nacer, nos dejarán nacer del todo. Yo siempre supe de esa tierra. No la soñé, estuve en ella, moraba en ella contigo, cuando se creía ése que yo estaba pensando.
En ella no hay sacrificio, y el amor, hermano, no está cercado por la muerte.
Allí el amor no hay que hacerlo, porque se vive en él. No hay más que amor.
Nadie nace allí, es verdad, como aquí de este modo. Allí van los ya nacidos, los salvados del nacimiento y de la muerte. Y ni siquiera hay un Sol; la claridad es perenne. Y las plantas están despiertas, no en su sueño como están aquí; se siente lo que sienten. Y uno piensa, sin darse cuenta, sin ir de una cosa a otra, de un pensamiento a otro. Todo pasa dentro de un corazón sin tinieblas. Hay claridad porque ninguna luz deslumbra ni acuchilla, como aquí, como ahí fuera.
María Zambrano
De: Claros del bosque, 1977
Ed. Seix Barral (Col. Biblioteca Breve), Barcelona, 1977©
ISBN-13: 978-84-32230-39-4
María Zambrano Alarcón nació en Vélez-Málaga, el 22 de abril de 1904.
Filósofa y ensayista, durante los años de la II República española participó en las Misiones Pedagógicas, donde entabló contacto y amistad con Luis Cernuda, Rafael Dieste, Ramón Gaya, Miguel Hernández, Camilo José Cela y Arturo Serrano Plaja, entre otros.
Su marido se incorporó al ejército, y colaboró en defensa de la República como Consejero de Propaganda y fue Consejero Nacional de la Infancia Evacuada, consumada prácticamente la victoria de los sublevados franquistas, el 28 de enero de 1939 cruzó la frontera francesa, camino del exilio.
Tras varios años en América Latina, volvió a Europa, y por fin en 1981 fue recompensada con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
A su vez, el ayuntamiento de Vélez-Málaga, su ciudad natal, la nombró Hija Predilecta.
Al año siguiente, el 19 de diciembre de 1982, la Junta de Gobierno de la Universidad de Málaga acordó su nombramiento como Doctora Honoris Causa.
El 20 de noviembre de 1984, pisó de nuevo suelo español instalándose en Madrid.
En esta última etapa su actividad intelectual fue incansable, siendo nombrada Hija Predilecta de Andalucía, el 28 de febrero de 1985.
En 1987, se constituyó en Vélez-Málaga la Fundación que lleva su nombre, y en 1988 le fue concedido el Premio Cervantes.
Murió en Madrid, el 6 de febrero de 1991, siendo enterrada en Vélez-Málaga, entre un naranjo y un limonero, donde reposa junto a su hermana y su madre. En su epitafio se puede leer el verso del Cantar de los Cantares, Surge amica mea et veni (Levántate, amiga mía, y ven).
Continuó recibiendo reconocimientos de forma póstuma, entre ellos: Hija Predilecta de la Provincia de Málaga en 2002.
El 27 de noviembre de 2006 el Ministerio de Fomento bautizó con su nombre la estación central de ferrocarril de Málaga.
En 2008 se botó el buque remolcador de salvamento marítimo, María Zambrano
También de María Zambrano en este blog:
«María Zambrano: Claros del bosque»: AQUÍ
«María Zambrano: Delirio de Antígona»: AQUÍ
«María Zambrano: Geografía de la aurora»: AQUÍ
«María Zambrano: Nace el pájaro…»: AQUÍ
«María Zambrano: Café greco»: AQUÍ
«María Zambrano: ¿Mi alma o un lucero?»: AQUÍ
«María Zambrano: A Cataluña»: AQUÍ
«María Zambrano: Cuando no tengo más que vida»: AQUÍ
«María Zambrano: Los ángeles»: AQUÍ
«María Zambrano: Ni brisa ni sombra»: AQUÍ
«María Zambrano: Habla una piedra»: AQUÍ
«María Zambrano: La llama»: AQUÍ
«María Zambrano: Delirio del incrédulo»: AQUÍ
«El agua ensimismada, de María Zambrano»: AQUÍ
Obra:
Horizonte del liberalismo (1930)
Hacia un saber del alma (1934)
Filosofía y poesía (1939)
El pensamiento vivo de Séneca (1941)
Hacia un saber sobre el alma (1950)
Delirio y destino (escrito en 1953 y publicado en 1989)
El hombre y lo divino (1.ª edición: 1955. 2.ª, aumentada: 1973)
Persona y Democracia: Una historia sacrificial (1958, reeditado en 1988)
España, sueño y verdad
Los sueños y el tiempo (reeditada en 1998)
El sueño creador
Claros del bosque (1977)
La tumba de Antígona, (1967) (Mondadori España, 1989)
De la aurora (1986)
El reposo de la luz (1986)
Los bienaventurados (1979)
Para una historia de la piedad (1989)
Unamuno (escrito en 1940 y publicado en el 2003)
Cartas de la Pièce. Correspondencia con Agustín Andreu (escrito en los 70 y publicado en 2002)
La confesión, género literario y método (Luminar: México, 1943; Mondadori: Madrid 1988 y Siruela: Madrid, 1995)
Obras Completas de María Zambrano (Galaxia Gutenberg) 2011-2016

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