Poesia

Miguel Labordeta: Matáos

julio 16, 2016

“… Me sumo en las violentas ignorancias
de las destrozadas hojitas de hierba
para encontrar sus almas de hojadelata….”

ML

Mi recuerdo al poeta aragonés en el aniversario de su nacimiento.

“Matáos”

Mataos,
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.

Si vuestra rabia es fuego que devora al cielo
y en vuestras almohadas crecen las pistolas:
destruios, aniquilaos, ensangrentad
con ojos desgarrados los acumulados cementerios
que bajo la luna de tantas cosas callan,
pero dejad tranquilo al campesino
que cante en la mañana
el azul nutritivo de los soles.

Invadid con vuestro traqueteo
los talleres, los navíos, las universidades,
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece,
triturad toda rosa hallada; al noble pensativo,
preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte
que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes,
en esta misma hora que sonríe
por una desconocida ciudad de provincias,
pero dejad tranquilo al joven estudiante
que lleva en su corazón un estímulo secreto.

Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas
de entelequias, estructuras incompatibles,
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.

Asesinaos si así lo deseáis,
exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
que jamás asiríais un fusil de bravura,
pero dejad tranquilo a ese hombre tan bueno y tan vulgar
que con su mujer pasea en los económicos atardeceres.

Aplastaos, pero, vosotros,
los inquisitoriales azuzadores de la matanza,
los implacables dogmáticos de estrechez mentecata,
los monstruosos depositarios de la enorme Gran Estafa,
los opulentos energúmenos que en alza favorable de cotizaciones
preparáis la trituración de los sueños modestos
bajo un hacha de martirios inútiles.

Pisotead mi sepulcro también,
os lo permito, si así lo deseáis inclusive y todo,
aventad mis cenizas gratuitamente
si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines suculentos,
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
al campesino que nos suda la harina y el aceite,
al joven estudiante con su llave de oro,
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo,
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán roído a las seis de la tarde.

Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos,
y entre todos aspiran a vivir, tan sólo ésto,
y de ellos ha de crecer, si surge,
una raza de hombres con puñales de amor inverosímil,
hacia otras aventuras más hermosas.

Miguel Labordeta

De: “Autopía” – 1972
Recogido en: Obra Completa de Miguel Labordeta Vol. II
Ed. El Bardo
ISBN de los dos volúmenes: 978-84-85709-20-9 – 978-84-85709-20-5

Miguel Labordeta Subías nació en Zaragoza, el 16 de julio de 1921.
Fue uno de los poetas más notables de la llamada Generación de Posguerra.
Hermano de José Antonio Labordeta, se licenció en Historia y escribió en 1945 su primer libro de poesía.
Practicó un estilo surrealista, de lenguaje expresivo, y verso libre, con raíces barrocas y románticas.
En 1950 él mismo definió su poesía “catártica, depurativa, en la que el poeta se da por entero en holocausto verídico”
Murió en su ciudad natal, el 1 de agosto de 1969

También de Miguel Labordeta en este blog:

“Miguel Labordeta: Destino”: AQUÍ

Bibliografía poética:

Sumido 25 – 1948
Violento idílico – 1949
Transeúnte central – 1950
Memorándum – 1960
Epilírica – 1961
Punto y aparte – 1967
Los soliloquios – 1969
Obras completas – 1972
Autopía – 1972
La escasa merienda de los tigres y otros poemas – 1975
Epilírica (Los nueve en punto) – 1981
Metalírica – 1983
Obra completa – 1983

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