Poesia

Salvatore Quasimodo: Carta a la madre

junio 14, 2026


[…] Piedad, que no me halle
sin voces y sin rostros
en la memoria un día.

SQ

Mi recuerdo al Premio Nobel italiano Salvatore Quasimodo, en el aniversario de su muerte.

«Carta a la madre»

Mater dulcissima, ahora descienden las nieblas,
y el Naviglio embiste confuso contra los muelles,
los árboles se hinchan de agua, arden de nieve;
no estoy triste en el Norte: no estoy
en paz conmigo mismo, mas no espero
perdón de nadie, muchos me deben lágrimas
de hombre a hombre. Sé que no estás bien, que vives,
como todas las madres de los poetas, pobre
y con la justa medida de amor
a causa de tus hijos lejanos. Hoy soy yo
quien te escribe”. –Al fin, dirás, dos líneas
de aquel muchacho que huyó de noche con un abrigo corto
y algunos versos en el bolsillo. Pobre, tan generoso,
un día lo matarán en cualquier parte–.
“En verdad, lo recuerdo, fue en aquel gris andén
de trenes lentos que llevaban almendras y naranjas
a la desembocadura del Imera, el río lleno de urracas,
de sal, de eucaliptos. Mas ahora te agradezco,
así lo deseo, la ironía que has puesto
sobre mis labios, mansa como la tuya.
Esa sonrisa me ha salvado de llantos y dolores.
Y no importa si ahora derramo lágrimas por ti,
por todos los que como tú esperan,
y no saben qué esperan. Ah, muerte amable,
no toques el reloj que en la cocina late sobre el muro,
toda mi infancia pasó sobre el esmalte
de su cuadrante, sobre sus flores pintadas:
no toques las manos, el corazón de los viejos.
Pero ¿acaso alguien responde? Oh piadosa muerte,
muerte honesta. Adiós, querida, adiós mi dulcissima mater

Salvatore Quasimodo

De: La vida no es sueño, 1949
Recogido en Salvatore Quasimodo – Poesía Completa
Traducción de Antonio Colinas
Ed. Linteo Poesía – 1ª Edición 2004©
ISBN de la 2ª Edición: 978-84-9607-05-9

Poema original en italiano:

«Lettera alla madre»

Mater dolcissima, ora scendono le nebbie,
il Naviglio urta confusamente sulle dighe,
gli alberi si gonfiano d’acqua, bruciano di neve;
non sono triste nel Nord: non sono
in pace con me, ma non aspetto
perdono da nessuno, molti mi devono lacrime
da uomo a uomo. So che non stai bene, che vivi
come tutte le madri dei poeti, povera
e giusta nella misura d’amore
per i figli lontani. Oggi sono io
che ti scrivo.» – Finalmente, dirai, due parole
di quel ragazzo che fuggì di notte con un mantello corto
e alcuni versi in tasca. Povero, così pronto di cuore
lo uccideranno un giorno in qualche luogo. –
«Certo, ricordo, fu da quel grigio scalo
di treni lenti che portavano mandorle e arance,
alla foce dell’Imera, il fiume pieno di gazze,
di sale, d’eucalyptus. Ma ora ti ringrazio,
questo voglio, dell’ironia che hai messo
sul mio labbro, mite come la tua.
Quel sorriso m’ha salvato da pianti e da dolori.
E non importa se ora ho qualche lacrima per te,
per tutti quelli che come te aspettano,
e non sanno che cosa. Ah, gentile morte,
non toccare l’orologio in cucina che batte sopra il muro
tutta la mia infanzia è passata sullo smalto
del suo quadrante, su quei fiori dipinti:
non toccare le mani, il cuore dei vecchi.
Ma forse qualcuno risponde? O morte di pietà,
morte di pudore. Addio, cara, addio, mia dolcissima mater.

Salvatore Quasimodo

De La vita non è sogno, 1949

Salvatore Quasimodo nació en Módica, Sicilia, Italia, el 20 de agosto de 1901.
Fue poeta y periodista, miembro del movimiento hermético italiano.
Se pueden diferenciar claramente dos etapas en la obra de Salvatore Quasimodo, una primera la de su poesía publicada en la antología: Y de repente la noche, y la publicada hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en la que utilizó una forma escueta, casi minimalista, y de contenidos con un gran componente simbolista, con un estilo al que se denominó hermetismo, y que compartió otros poetas italianos de ese momento, entre ellos: Giuseppe Ungaretti, Alfonso Gatto y Mario Luzi, todos habían recibido fuertemente la influencia de los franceses Paul Valéry y Stéphane Mallarmé, y con los que terminaría formando la conocida como Escuela Hermética italiana.
Tras finalizar la guerra, y con ello, la censura, se volcó con su obra en los temas sociales, imbricando de forma muy hábil la sinología que se dan entre las esclavitudes humanas actuales y los mitos griegos.
Abandonó entonces el hermetismo y desarrolló una poesía más clara y vital.
Le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 1959.
Murió en Amalfi, 14 de junio, de 1968.

También de Salvatore Quasimodo en este blog:

«Salvatore Quasimodo: Carta a la madre»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: Concédeme mi día»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: Auschwitz»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: La noche de invierno»: AQUÍ

«Salvatores Quasimodo: Iscariote»: AQUÍ

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«Salvatore Quasimodo: En el preciso tiempo humano»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: Élegos para la bailarina Cumani»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: El muro, de La tierra incomparable»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: Refugio de aves nocturnas»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: Lamento por el sur»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: Ciudad muerta»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: No he perdido nada»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: A mi tierra, de Y de pronto anochece»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: La reunión de los mendigos, de Nocturnos del rey silencioso»: AQUÍ

«Salvatore Quasimodo: El alto velero»: AQUÍ

Bibliografía:

Bibliografía poética:

Aguas y tierras – 1930
Oboe sumergido – 1932
Erato y Apolión – 1936
Y de pronto anochece – 1942
Dia tras día – 1947
La vida no es un sueño – 1948
El falso y verdadero verde – 1949-55
La tierra incomparable – 1955-1958
Debe y haber – 1959-63
El poeta y el político – 1960
Dar y tener – 1966
Besa el umbral de tu casa – 2004 (póstumo)
Nocturno del rey silencioso – 2004 (póstumo)

*Los dos últimos libros incluidos en su Poesía Completa, estaban inéditos, obra por cuya traducción Antonio Colinas y editada por Ed. Linteo Poesía, obtuvo el Premio del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia.

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