Octavio Paz, nació en Ciudad de Mexico el 31 de Marzo de 1914, murio en la misma ciudad el 19 de Abril de 1998.
Premio Nobel de Literatura en 1990.
De Octavio Paz podría decir muchas cosas, pero ya hay cientos de biografias en la red para quienes deseen consultarla, yo hoy, en el aniversario de su nacimiento solo quiero hacer homenaje a su memoria y a su obra, obra que está entre mis imprescindibles.
Y que mejor forma que dejar aquí, un epitafio bellisimo y una elegia que hay que leer despacito, desmenuzando verso a verso.
Mi recuerdo agradecido para este grande de las letras mexicanas.
Epitafio para un poeta.
Quiso cantar, cantar
para olvidar
su vida verdadera de mentiras
y recordar
su mentirosa vida de verdades.
Elegía interrumpida.-
Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos,
aunque muera de rayo, tan aprisa
que no alcance la cama ni los óleos.
Oigo el bastón que duda en un peldaño,
el cuerpo que se afianza en un suspiro,
la puerta que se abre, el muerto que entra.
De una puerta a morir hay poco espacio
y apenas queda tiempo de sentarse,
alzar la cara, ver la hora
y enterarse: las ocho y cuarto.
Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
La que murió noche tras noche
y era una larga despedida,
un tren que nunca parte, su agonía.
Codicia de la boca
al hilo de un suspiro suspendida,
ojos que no se cierran y hacen señas
y vagan de la lámpara a mis ojos,
fija mirada que se abraza a otra,
ajena, que se asfixia en el abrazo
y al fin se escapa y ve desde la orilla
cómo se hunde y pierde cuerpo el alma
y no encuentra unos ojos a que asirse…
¿Y me invitó a morir esa mirada?
Quizá morimos sólo porque nadie
quiere morirse con nosotros, nadie
quiere mirarnos a los ojos.
Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al que se fue por unas horas
y nadie sabe en qué silencio entró.
De sobremesa, cada noche,
la pausa sin color que da al vacío
o la frase sin fin que cuelga a medias
del hilo de la araña del silencio
abren un corredor para el que vuelve:
suenan sus pasos, sube, se detiene…
Y alguien entre nosotros se levanta
y cierra bien la puerta.
Pero él, allá del otro lado, insiste.
Acecha en cada hueco, en los repliegues,
vaga entre los bostezos, las afueras.
Aunque cerremos puertas, él insiste.
Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Rostros perdidos en mi frente, rostros
sin ojos, ojos fijos, vaciados,
¿busco en ellos acaso mi secreto,
el dios de sangre que mi sangre mueve,
el dios de yelo, el dios que me devora?
Su silencio es espejo de mi vida,
en mi vida su muerte se prolonga:
soy el error final de sus errores.
Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
El pensamiento disipado, el acto
disipado, los nombres esparcidos
(lagunas, zonas nulas, hoyos
que escarba terca la memoria),
la dispersión de los encuentros,
el yo, su guiño abstracto, compartido
siempre por otro (el mismo) yo, las iras,
el deseo y sus máscaras, la víbora
enterrada, las lentas erosiones,
la espera, el miedo, el acto
y su reverso: en mí se obstinan,
piden comer el pan, la fruta, el cuerpo,
beber el agua que les fue negada.
Pero no hay agua ya, todo está seco,
no sabe el pan, la fruta amarga,
amor domesticado, masticado,
en jaulas de barrotes invisibles
mono onanista y perra amaestrada,
lo que devoras te devora,
tu víctima también es tu verdugo.
Montón de días muertos, arrugados
periódicos, y noches descorchadas
y amaneceres, corbata, nudo corredizo:
“saluda al sol, araña, no seas rencorosa…”
Es un desierto circular el mundo,
el cielo está cerrado y el infierno vacío.
Octavio Paz
Etiquetas: Escritores hispanos





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Triana, hoy recuerdas al poeta de mi casa, al poeta que ensayaba con las claridades en su mano, al que ensayaba con la presición de la palabra como si todo el mundo fuera eso, un gran ensayo de palabra. Al que tenía la pluma y trazaba signos y esos eran lo signos hechos homebre; hombre de voces y arboledas; de pidra y polvo y sol en cuerpo salamndra y un tiempo, de su tiempo, dual, errático y consciente de su errancia,pero también de su herencia, una mayoría de voces que se impregnan de palabras, porque viven de palabra.
Si el hombre vale por su palabra, estaremos con Paz por este mundo.
Un abrazo para quesuene la palabra.
Sergio Astorga
Último post en la Web de…sergio Astorga…San Quintin III
Que resuene fuerte en su memoria Sergio.
Un abrazo que una nuestras razas.
bueno a mi me gusta mucho sus poemas
para mi el fue una personaincreible
Gracias Sandra por tu visita y tu comentario, para todos los que amamos la poesía, lo fue.