Poesia

Anna Ajmatova: La calumnia

mayo 17, 2024


«… Del junco del estanque y del bosque de pinos,
un cierto eco extraño te contesta… «

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«La calumnia»

Y la calumnia me seguía por doquier.
Yo oía sus pasos rampar en la nieve

y bajo el cielo implacable en la muerta ciudad,
donde me muevo al azar por el techo y el pan.

Y en todos los ojos brillan sus destellos,
ya sea como traición o como inocente miedo.

Yo no la temo, A cada nuevo desafío
hay en mí un responder sereno y digno.

Pero un día inevitable ya presagio,
en que al alba vendrán a casa los amigos

y mi más dulces sueño turbarán sus sollozos,
y sobre mi pecho frío pondrán un icono.

Ninguno la reconocerá cuando ella entre,
en mi sangre de ella la boca insaciable

no se cansará de contar ofensas irreales,
trenzará su voz con las oraciones funerales.

Y comenzarán a escuchar todo su vergonzoso delirio,
de modo que no levantarán la vista hacia el vecino,

de modo que mi cuerpo quedará en una terrible nada,
de modo que por última vez mi alma abrasada

de la terrestre flaqueza volará cuando lo oscuro albea,
y también de lástima salvaje por la abandonada tierra.

Anna Ajmatova

De: Anno domini- Berlín, 1923
Recogido en la antología: Réquiem y otros poemas
Traducción de José Luis Reina Palazón
Ed. Alfar, 1993
ISBN: 978-84-7898-045-8

Poema original en ruso:

«Клевета»

И всюду клевета сопутствовала мне.
Ее ползучий шаг я слышала во сне
И в мертвом городе под беспощадным небом,
Скитаясь наугад за кровом и за хлебом.
И отблески ее горят во всех глазах,
То как предательство, то как невинный страх.
Я не боюсь ее. На каждый вызов новый
Есть у меня ответ достойный и суровый.
Но неизбежный день уже предвижу я,-
На утренней заре придут ко мне друзья,
И мой сладчайший сон рыданьем потревожат,
И образок на грудь остывшую положат.
Никем не знаема тогда она войдет,
В моей крови ее неутоленный рот
Считать не устает небывшие обиды,
Вплетая голос свой в моленья панихиды.
И станет внятен всем ее постыдный бред,
Чтоб на соседа глаз не мог поднять сосед,
Чтоб в страшной пустоте мое осталось тело,
Чтобы в последний раз душа моя горела
Земным бессилием, летя в рассветной мгле,
И дикой жалостью к оставленной земле

Анна Ахматова

De: Anno Domini MCMXXI, 1923

Anna Andréyevna Ajmátova, de soltera Górenko, nació en Bolshói Fontán, cerca de Odesa, el 23 de junio de 1889.
Estudió derecho, latín, historia y literatura en Kiev y en San Petersburgo. Allí se casó en 1910 con Nikolái Gumiliov, poeta famoso, promotor del acmeísmo, corriente poética que se sumaba al renacimiento intelectual de Rusia a principios del siglo xx. Los acmeístas rompían con el simbolismo, de carácter metafórico, y restablecían el valor semántico de las palabras. Su matrimonio duró desde 1910 hasta 1918.
Publicó en 1912 su primer libro de poemas titulado La tarde. En ese mismo año nació su único hijo Lev, que se convertiría en un famoso historiador
Sus primeros escritos parecen intuir la gran soledad en la que se verá sumergida años más tarde, después de las trágicas consecuencias de la revolución rusa de 1917. Tras ésta,  se vio afectada, ya que en 1921 su primer marido Nikolái Gumiliov fue acusado de conspiración y fusilado. Más tarde, su hijo fue también arrestado y deportado a Siberia. Y su último marido, Punin, murió de agotamiento en un campo de concentración en 1938. Los poemas de Anna se prohibieron, fue acusada de traición y deportada. Por temor a que fusilaran a su hijo quemó todos sus papeles personales. En 1944 pudo regresar con su hijo a Leningrado, ciudad devastada tras el asedio alemán.
Allí comenzó a ganarse la vida traduciendo a Leopardi y publicando ensayos, entre los que destacan los brillantes ensayos de Aleksandr Pushkin, en periódicos escolares. Todos sus amigos emigraron o fueron represaliados.
En 1945 el joven intelectual británico Isaiah Berlin quiso visitarla antes de regresar a Londres. Ese encuentro se prolongó durante veinte horas, durante las que Anna le leyó sus poemas y se sinceró con él. Pero esto tuvo trágicas consecuencias ya que su hijo volvió a ser encarcelado durante diez años. Esta vez la escritora se negó a silenciar su voz y siguió adelante con su poemario más importante, Réquiem, en el que explica que en aquella Unión Soviética los únicos que estaban en paz eran los difuntos y que los vivos pasaban su vida yendo de un campo de concentración a otro. El libro fue publicado sin su consentimiento y conocimiento en 1963 en Múnich.
El 14 de agosto de 1946, el Orgburó del Comité Central del PCUS aprobó una resolución donde se criticaba la labor de las revistas literarias Zvezdá y Leningrado, en las que entre otros, publicaban sus obras el escritor Mijaíl Zóschenko y ella misma. Acto seguido, el ideólogo del PCUS Andréi Zhdánov pronunciaba un discurso, titulado Informe sobre las revistas , con una feroz crítica de la obra de Zóschenko y Ajmátova. La poeta fue calificada por Zhdánov como una representante del pantano literario reaccionario apolítico.
El 4 de septiembre de ese mismo año, Ajmátova y Zóschenko fueron expulsados de la Unión de Escritores Soviéticos lo que conllevaba la prohibición de la publicación de sus obras y la denegación de las cartillas de racionamiento en un Leningrado devastado por la recién acabada guerra.
En 1962 estuvo nominada para el Premio Nobel de Literatura.
En 1964, en honor a su 75 cumpleaños, se realizaron nuevos estudios y se publicaron nuevas recopilaciones de sus versos. Ese mismo año viajó a Taormina (Italia), donde recibió el Premio Internacional de Poesía y en 1965 fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Oxford. Viajó a Gran Bretaña con escala en París y se publicó en Moscú El correr del tiempo (1909-1965), un balance incompleto (y censurado) de su obra.
Su obra ha sido traducida en numerosos idiomas, aunque sus obras completas sólo se han publicado en ruso en 1990. Al castellano, entre otros muchos, fue traducida por Rafael Alberti y su mujer María Teresa León.
Murió en Domodédovo, cerca de Moscú, el 5 de marzo de 1966.
El poeta Joseph Brodsky dijo de ella:
Su sola mirada te cortaba el aliento. Alta, de pelo oscuro, morena, esbelta y ágil, con los ojos verdosos de un tigre polar, durante medio siglo la han dibujado, pintado, esculpido y fotografiado un sin número de artistas, entre ellos Modigliani. Los versos dedicados a ella formarían más volúmenes que su obra entera.

También de Anna Ajmátova en este blog:

«Anna Ajmatova: El poeta»: AQUÍ

«Anna Ajmatova: Cuando la luna es de melón…»: AQUÍ

«Anna Ajmatova: La mujer de Lot»: AQUÍ

«Anna Ajmátova: La sentencia»: AQUÍ

«Anna Ajmatova: La calumnia»: AQUÍ

«Anna Ajmatova: Sótano del recuerdo»: AQUÍ

«Anna Ajmatova: Cayó la palabra petrificada»: AQUÍ

«Anna Ajmatova: Último brindis»: AQUÍ

«Anna Ajmatova: Cuando escuches el trueno me recordarás…»

«Anna Ajmátova: La musa»: AQUÍ

«Anna Ajmátova: Dedicatoria»: AQUÍ

«Anna Ajmátova: La canción de la última cita»: AQUÍ

«Anna Ajmátova: A la ciudad de Pushkin»: AQUÍ

«Anna Ajmátova: Mi vida ha transcurrido en algún sitio…»: AQUÍ

«Anna Ajmátova: Para muchos»: AQUÍ

«Anna Ajmátova: Hay en la intimidad un límite sagrado…»: AQUÍ

Algunas de sus obras traducidas al castellano:

Anna Ajmátova – Poemas Escogidos. – 1999
Anna Ajmatova. Requiem y Otros Escritos. – 2001
Anna Ajmátova – Otros Poemas Junto Al Mar. – 2004

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