Literatura, Poesia

George Trakl: La iglesia muerta

abril 9, 2015

“Mátame de dolor. Quema la herida.
Este martirio es una cosa vana.
Mira cómo florece de mi herida
en la noche una estrella arcana.
todo está consumado. Muerte, sé humana.”

GT

“La iglesia muerta”

En oscuros bancos están sentados, apretados
y levantan las miradas apagadas
a la cruz. Los cirios vislumbran como velados
y sombría y como velada la Faz mortificada.
El incienso sube de dorado vaso
hacia la altura, un canto moribundo
se disipa, e incierto y dulce como un crepúsculo
invadido está en el espacio. El sacerdote avanza
hacia el altar; pero ejercita con cansado espíritu
los piadosos ritos — un miserable actor,
ante malos orantes de rígidos corazones,
en el acto sin alma del pan y del vino.

¡La campana suena! los cirios flamean sombríos —
y la más pálida, como velada la Faz mortificada!
¡El órgano murmura! ¡En los muertos corazones
se estremece el recuerdo! Un sangriento rostro de dolor
se envuelve en la oscuridad y la desesperación
lo mira fijo desde muchos ojos en el vacío.
Y una voz semejante a todas las otras,
solloza — mientras el espanto creció en el espacio,
el espanto de la muerte creció: apiádate de nosotros —
¡Señor!

Traducción de José Luis Reina Palazón
De: “Obra póstuma”
Recogido en “George Trakl – Poesías completas”
Ed. Minima Trotta – 2010
ISBN:978-84-9879-180-8

Poema original en alemán:

“Die tote Kirche

Auf dunklen Bänken sitzen sie gedrängt
Und heben die erloschnen Blicke auf
Zum Kreuz. Die Lichter schimmern wie verhängt,
Und trüb und wie verhängt das Wundenhaupt.
Der Weihrauch steigt aus güldenem Gefäß
Zur Höhe auf, hinsterbender Gesang
Verhaucht, und ungewiss und süß verdämmert
Wie heimgesucht der Raum. Der Priester schreitet
Vor den Altar; doch übt mit müdem Geist er
Die frommen Bräuche – ein jämmerlicher Spieler,
Vor schlechten Betern mit erstarrten Herzen,
In seelenlosem Spiel mit Brot und Wein.
Die Glocke klingt! Die Lichter flackern trüber –
Und bleicher, wie verhängt das Wundenhaupt!
Die Orgel rauscht! In toten Herzen schauert
Erinnerung auf! ein blutend Schmerzensantlitz
Hüllt sich in Dunkelheit und die Verzweiflung
Starrt ihm aus vielen Augen nach ins Leere.
Und eine, die wie aller Stimmen klang,
Schluchzt auf – indes das Grauen wuchs im Raum,
Das Todesgrauen wuchs: Erbarme dich unser –
Herr!

George Trakl

Georg Trakl nació el 3 de febrero de 1887, en Salzburgo, Austria.
Fue uno de los poetas iniciadores de las vanguardias y el expresionismo literario.
Está considerado el continuador y sucesor de Friedrich Hölderlin, asimilando y modernizando su estilo, siempre dentro de la estética expresionista, aunque también su poesía estuvo influenciada por Novalis y Arthur Rimbaud.
Inició una vida bohemia al entrar a formar parte del círculo poético Apollo, en 1904, a pesar de lo que logró concluir sus estudios medios, tras lo que inició en la Universidad de Viena la carrera de farmacia, diplomándose en 1910.
En 1914 fue llamado a filas para luchar en la Primera Guerra Mundial como oficial médico; durante la batalla de Grodek tuvo que asistir sin medicinas a noventa heridos graves, hecho que agravó su depresión crónica, sobreviniéndole una grave crisis nerviosa, que provocó un primer intento de suicidio, por el que fue ingresado en 1914 en un manicomio de Cracovia; allí escrbiría uno de sus poemas más conocidos, “Grodeck”.
Se suicidó el 3 de noviembre de 1914 con una sobredosis de cocaína. Su amigo Von Ficker lo describió así:

“Siempre se le hacía difícil arreglárselas con el mundo exterior, al tiempo que iba ahondándose cada vez más en el manantial de su creación poética… Bebedor y drogadicto empedernido, jamás le abandonaba su porte noble, de un temple espiritual fuera de lo común; no hay hombre que haya podido verle jamás tambalearse siquiera, o ponerse impertinente cuando bebía, si bien, a horas avanzadas de la noche, su forma de hablar, por lo demás tan delicada y como rondando siempre un mutismo inefable, se endurecía a menudo con el vino de una manera peculiar y, entonces, podía aguzarse en una malicia relampagueante. Pero, por debajo, solía sufrir él más que aquéllos sobre cuyas cabezas descargaba como un rayo la daga de sus palabras en el corro enmudecido, pues en tales momentos parecía de una veracidad tal que le partiera auténticamente el corazón. Por lo demás era un hombre callado, ensimismado, pero en modo alguno reservado; al contrario, sabía entenderse bondadoso y humano como el que más con gente sencilla y franca de cualquier clase social, de la más alta a la más baja, con que tuvieran el corazón “en su sitio”, en particular con los niños. Bienes apenas le quedaban, tener libros siempre le pareció superfluo, y acabó “liquidando” por lo que le dieran todo su Dostoievski, al que veneraba fervientemente… Entonces estalló la guerra, y Trakl tuvo que ir al frente en su antiguo puesto de farmacéutico militar con un hospital volante. A Galitzia. Al principio aquello pareció romper el hielo y arrancarle a su pesadumbre. Pero luego, tras la retirada de Grodeck, recibí desde el hospital de plaza de Cracovia, adonde se le había llevado para observación por su estado psíquico, un par de cartas suyas que sonaban como llamadas de socorro de su alma.”
Igualmente su hermana Gretlse, suicidó en 1917.
A partir de 1953 se concede en Austria el Premio Georg Trakl de Literatura.

También de George Trakl en este blog:

“Georg Trakl: De profundis II”: AQUÍ

“Georg Trakl: Queja”: AQUÍ

“Georg Trakl: Grodek”: AQUÍ

“Georg Trakl: Alma de noche”: AQUÍ

“Georg Trakl: De profundis”: AQUÍ

“Georg Trakl: Grodek”: AQUÍ

“Georg Trakl: Crepúsculo en el alma”: AQUÍ

Georg Trakl: A los enmudecidos: AQUÍ

“Georg Trakl: Alma de noche”: AQUÍ

You Might Also Like

2 Comments

  • Reply Georg Trakl: De profundis II - Trianarts septiembre 14, 2015 at 5:50 pm

    […] “George Trakl: La iglesia muerta”: AQUÍ […]

  • Reply Anne Sexton: Después de Auschwitz - Trianarts marzo 10, 2016 at 7:56 pm

    […] “George Trakl: La iglesia muerta”: AQUÍ […]

  • Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.