Poesia

Juan José Vélez Otero: Ese tren que nos lleva

agosto 19, 2011

«Y llegaban las lluvias a los patios dormidos,
las cigüeñas se iban y volvían los vientos…»

«Ese tren que nos lleva»

Resonante,
jadeante
marcha el tren.
A. Machado

Y ese tren que se va, con ruido alegre
de silbidos y alegres despedidas
lo di ya por perdido.
F. Benítez Reyes

1. No tardes. Si no vienes la tarde es una hoguera
de gélido cansancio, de lluvia sin sentido.
No tardes, que los peces del mar se desorientan,
se van las avefrías camino del otoño.

No tardes. Los jazmines despiertan de la siesta
y vuelven a dormirse callados por la ausencia.
No tardes, que las calles no encienden sus farolas,
ni empiezan en los cines los sueños inventados.

No tardes, que te espero sentado en la reliquia
cansada de mi alma antigua como el vino.
No tardes, no me abras las páginas pintadas
de olvidos y resacas, de nieve en los espejos.

· · · ·

7. La luz de cada día de nuevo en la ventana
hiriendo con ventosas los pechos de la aurora,
vaciando de silencio las sábanas del sueño
con trompetas heladas y teclas invisibles.

La luz. Y las maletas detrás de los portales
como perros sin dueños esperando acomodo
en los trenes que arrastran por el hielo los pasos
que conducen al frío temblor de los andenes.

La luz de cada día de nuevo en las ventanas…

La bruma arrinconada detrás del horizonte
espera la llegada constante de los trenes,
y los postes del tiempo, fugitivos espejos,
recorren las lucernas de mis ojos atónitos.

· · · ·

22. Ponme vino en los labios. Ya no tengo otro afán
que el olvido y la dicha de los líquenes blancos.

El sereno silencio me ha marcado en estigma
con letargo de dioses y crisálidas negras.

Ponme vino en los labios con los tuyos. (La copa
no me importa que sea del color de tu carne
ni del tibio cristal de tus muslos desnudos).

Dame vino en la llave poderosa que abra
las entradas al mar del constante abandono.

Ponme vino despacio a la orilla del sueño
de tal forma que olvide tantos trenes perdidos.

25. Esa noche bailaron el vals de la ternura
en la casa habitada por recuerdos y cactus,
el vals que sólo bailan los cuerpos solitarios.
Decoraron la mesa con flores encarnadas
y brindaron con besos en las copas antiguas.

Bailaron esa noche un vals hasta el desmayo.
Apagaron las luces y sólo las farolas
testigos fueron albos detrás de las ventanas.

Se pusieron los trajes de los días de fiesta
y bebieron la dicha de los peces del alba.
Y mecieron sus cuerpos como tallos dormidos
en los brazos borrachos de dulzor y diamantes.

Bailaron desde el sueño el vals de la ternura,
tuvieron en la boca las uvas del estío.

En el patio la noche les olía a mimosas
y tomaron la senda de la aurora de mayo
dejando la tristeza desnuda en el armario.

Cogidos de los labios huyeron del escombro.

· · · ·

26. Tantos días de espera, tantas noches de insomnio…

Tanto aspirei, tanto sonhei, que tanto
De tantos tantos me fez nada en mim.
Fernando Pessoa

Tantos días de espera, tantas noches de insomnio,
tantas cartas trucadas, tantos sueños en tumbas,
tantas fotos guardadas en carpetas perdidas.
Tantas copas en bares refugiando el fracaso.

Tantos trenes lejanos y estaciones cerradas,
tantos besos y tantas despedidas de luna
tanta música rota, tanta niebla sonora.
Tanta lluvia encerrada en aljibes de cal.

Tanta muerte en las alas, tanta vida en la cesta
de papeles usados. Tanto fuego en la nada.

Juan José Vélez Otero

De: «Ese tren que nos lleva»
Ediciones Endymion, Madrid,1999©

Juan José Vélez Otero nació en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz el 11 de mayo de 1957.
Escritor, poeta, traductor y profesor, es Licenciado en Filología Inglesa, realizando sus estudios en la Universidad de Sevilla y en la de Cádiz.
Combina su labor literaria con la docencia en un Instituto de Enseñanza Secundaria.
Ha recibido entre otros premios:
El Premio de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, el Premio Feria del Libro de Madrid, el «Rosalía de Castro» de Córdoba, el «Cáceres Patrimonio de la Humanidad», el Premio de Poesía «Aljabibe» y el «José de Espronceda».

También de Juan José Vélez Otero en este blog:

«Juan José Vélez Otero: Recuerdo los naranjos y la aulaga…»: AQUÍ

Traducciones de Juan José Vélez Otero en este blog:

«Philip Levine: Llanto»: AQUÍ

Obra publicada:

Poesía:

Panorama desde el ático (Colección Adonais, Rialp, Madrid,1998);
Ese tren que nos lleva (Ediciones Endymion, Madrid,1999);
Juegos de misantropía (T. El Ermitaño / Ayto. El Puerto de Santa María, 2002);
El álbum de la memoria (Padilla Libros, Sevilla, 2004);
La soledad del nómada (Editorial Vitruvio, Madrid, 2004);
El sonido de la rueca (Casa de Galicia / Diputación de Córdoba, 2005);
El solar (Ediciones Endymion, Madrid,2007);
Otro milagro de la primavera, (Valencia, Ed. Pre-textos, 2010);
En el solar del nómada, (Editorial Valparaíso, Granada, 2014);
Dióxido de carbono, (Valparaíso Ediciones, Granada, 2016).
Juegos de misantropía (Ed.Anantes, Sevilla, 2017)

Traducciones:

Donald Hall. Without (Ediciones Vitruvio, Madrid. 2014);
Donald Hall. La cama pintada (Editorial Valparaíso, Granada. 2014);
Nathalie Handal. La estrella invisible (Editorial Valparaíso, Granada, 2014);
Yusef Komunyakaa. Dien Cai Dau (Editorial Valparaíso, Granada, 2014);
Jane Kenyon. Eagle Pond (Editorial Valparaíso, Granada, 2015);
Najwan Darwish. Nada más que perder (Editorial Valparaíso, Granada, 2016);
Yusef Komunyakaa. Neon Vernacular (Editorial Valparaíso, Granada, 2016. Traducción conjunta con Renato Rosaldo);
Ese tren que nos lleva (Ediciones Endymion, Madrid,1999. News of the World (Editorial Valparaíso, Granada, 2016);
Donald Hall. Ensayos después de los ochenta (Editorial Valparaíso, Granada, 2017);
Philip Levine, The Simple Truth (Valparaíso Ediciones, Granada, 2017).

*La fotografía es de Michael Solokhin

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  • Reply Bitacoras.com agosto 19, 2011 at 11:21 am

    Información Bitacoras.com…

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