Pintura

Mujeres pintoras: La surrealista Alice Rahon

octubre 23, 2017

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Alice Rahon

Alice Marie Yvonne Philppot, nombre real de Alice Rahon, nació en Chenecey-Buillon, Quingey, Francia, el 8 de junio 1904.
Poeta y pintora surrealista que residió gran parte de su vida en México, donde fue pionera del expresionismo abstacto.
De padres humildes, pasó parte de su infancia viviendo en la en casa de sus abuelos paternos en Roscoff, región de la Bretaña francesa.

Siendo muy niña, un accidente que le lesionó la cadera la obligó a permanecer una larga temporada en reposo, tiempo que ocupó leyendo, dibujando y pintando, hecho que determinó el inicio de su carrera.
Cuando tenía 12 años de edad, un nuevo accidente en el que se rompió esta vez la pierna, agravó su lesión en la cadera, desde entonces los dolores y las dificultades para caminar, la acompañarían toda su vida.

A lo anterior sumado a que siendo adolescete tuvo un hijo que nació con graves problemas y murió al poco tiempo de nacer, condicionarían en influenciarían su obra artística.
En 1931 marchó a París junto a su hermana, siendo pronto absorbida por el grupo de la bohemia de la capital francesa.
Conoció a Wolfang Paalen, un pintor austriaco, con el que se casó en 1934.

Comenzó a escribir poesía inmersa y fascinada por el surrealismo tras conocer a entres otros, Paul Éluard y Max Ernst.
Un viaje a las Cuevas de Altamira en España tras su boda, y otro a la India, junto a la poeta Valentine Penrose, en 1936, ejercieron un fuerte impacto en su vida y en su obra, que es más apreciable en sus libros de poesía: “À la même terre”, de 1936, con una portada diseñada por Yves Tanguy y “Sablier couché”, de 1938, ilustrado por Joan Miró, ambos libros apoyados por André Breton.

Tras viajar por Asia, Europa, Alaska y a la Costa Oeste de los Estados Unidos para apreciar el arte indígena de esta región, junto a Paalen y Eva Sulzer, una amiga fotógrafa, en 1939 llegaron a México, invitados por Diego Rivera y Frida Kahlo, a los que había conocido en París.

Pronto entabló una gran amistad con Diego Rivera y Frida Kahlo, con la que rápidamente sintió empatía, que sufría problemas físicos similares a los de ella.
En México publicó el libro “Noir Animal”, en el que se incluía un retrato suyo hecho por Paalen.
Inspirándose en la Kahlo y dedicada a ella pintó una de sus obras más conocidas, “La balada para Frida Kahlo”.

Al desencadenarse la Segunda Guerra Mundial decidió quedarse en México, país del que se haría ciudadana en 1946, cambio que significó dejar a un lado la poesía para dedicarse a la pintura.
En sus inicios pintó fundamentalmente al óleo, aunque también hizo dibujo y collage.
Sus principales influencias fueron el surrealismo, la poesía y sus viajes.

Comenzó a hacer arte abstracto, aunque con elementos definidos, por lo que se considera una de sus precursoras, al lado de Carlos Mérida, Wolfang Paalen y Gunther Gerzso.
También experimentó con texturas, ayudada con materiales como arena y grafitto.

Sus temáticas más recurrentes fueron: paisajes, fiestas populares, naturaleza, mitología, leyendas y homenajes a artistas que admiraba, como Frida Kahlo, Giorgio de Chirico, Pablo Neruda, Diego Rivera y Joan Miró. Su obra “El gato herido” hacía clara referencia al “Venado herido” de Kahlo.

En 1944 comenzó a exhibir su obra, en México, y otros países, como Estados Unidos, Japón, Francia y Líbano, por lo que viajó constantemente.
En 1947 se divorció de Paalen y adoptó el apellido Rahon, volvió a casarse con el escenógrafo canadiense Edward Fitzgerald, con el que realizó algunos proyectos conjuntos, su matrimonio duraría muy poco tiempo.

En la década de 1950 se unió a círculo intelectual que residía en México y Estados Unidos, entre los que se encontraban Rufino Tamayo, Carlos Mérida, Gordon Onslow Ford, Anaïs Nin, Henry Moore, Octavio Paz y Henri Miller, hecho constatable en escritos que se encontraron a su muerte.

Estableció su residencia en Acapulco en su casa “Las flores”, lugar que le facilitaba la natación y la ayudaba en sus problemas de movilidad.

Otra caída en las escaleras de la Galería Pecanins en 1967 agravó su problema, mermando aún más sus dificultades físicas.
Después pudo exponer en dos muestras importantes de su obra, una en la Galería de Arte Mexicano en 1975, y otra en el Palacio de Bellas Artes de México en 1986.

En 1986 expuso en el Palacio de Bellas Artes apoyada por Teresa del Conde, que en ese momento estaba a cargo del Instituto Nacional de Bellas Artes, fue la última y mayor exposición retrospectiva que se le hizo en vida. Más tarde sufriría el olvido de las instituciones e historiadores e historiadores del arte, siendo recuperada en 2009 con la exposición, “Alice Rahon, una surrealista en México”, en el Museo de Arte Moderno.
Tras ésta última, sufrió una caída que la lastimaría gravemente, por lo que se retiró a un asilo, donde murió en septiembre de 1987.

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