Poesia

Antonio Machado: A orillas del Duero

septiembre 30, 2015

“… ¡Oh dueño de fortuna y de pobreza,
ventura y malandanza,
que al rico das favores y pereza
y al pobre su fatiga y su esperanza!…”
AM

“A orillas del Duero”

Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.

Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
obscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes del río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.

El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aun van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.

La madre en otro tiempo fecunda en capitanes
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.

El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo ¡tan curiosas!… Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.

Antonio Machado – 1910

De: “Campos de Castilla” – 1912.
Recogido en “Manuel Machado – Antonio Machado – Obras Completas”
Ed. Biblioteca Nueva, 1983
ISBN (de la 2ª edición): 978-84-70302-67-1

Antonio Machado Ruiz nació en Sevilla el 26 de julio de 1875.
Fue el poeta más joven de la Generación del 98′.
Su poesía de raíces modernistas, giró hacia un simbolismo intimista, con tintes románticos, que en su etapa más madura practicó una poesía de un fuerte compromiso social, a la vez que bebía de la sabiduría popular ancestral. Gerardo Diego diría del maestro que “hablaba en verso y vivía en poesía“.
Fue alumno del Institución Libre de Enseñanza, estando siempre comprometido con sus idearios.
En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española, aunque nunca llegó a tomar posesión de su sillón.
El 22 de enero de 1939, ante la inminente ocupación de la ciudad por las tropas golpistas contra la II República Española, partió en un vehículo de la Dirección de Sanidad, que había conseguido el doctor José Puche Álvarez, salió de Barcelona junto a parte de su familia y unos pocos amigos, entre los que se encontraban: el filósofo Joaquín Xirau, el filólogo Tomás Navarro Tomás, el humanista catalán Carles Riba, el novelista Corpus Barga, además de una larga caravana con cientos de miles de españoles huyendo de su patria.
El día 28 de enero, llegaron a Colliure, hospedándose en el Hotel Bougnol-Quintana. Allí quedaron a la espera de una ayuda que no llegó a tiempo.
Murió a las tres y media de la tarde del día 22 de febrero de 1939; un mes y tres días más tarde moría su madre, que de esta forma cumplió una promesa hecha en voz alta en Rocafort: “Estoy dispuesta a vivir tanto como mi hijo Antonio”.

“…Late, corazón… No todo
se lo ha tragado la tierra…”

El 5 de mayo de 1941, fue expulsado post mórtem del Cuerpo de Catedráticos de Instituto. Habría que esperar hasta 1981 para ser rehabilitado como profesor del instituto Cervantes de Madrid.

“Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía; pero de cuando en cuando siento impulsos batalladores que coinciden con optimismos momentáneos de los cuales me arrepiento y sonrojo a poco indefectiblemente. Soy más autoinspectivo que observador y comprendo la injusticia de señalar en el vecino lo que noto en mí mismo. Mi pensamiento está generalmente ocupado por lo que llama Kant conflictos de las ideas trascendentales y busco en la poesía un alivio a esta ingrata faena. En el fondo soy creyente en una realidad espiritual opuesta al mundo sensible.”
Antonio Machado – Autobiografía

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“Poema de la guerra: Picasso y Machado”: AQUÍ 

Bibliogafría:

Poesía

1903.- “Soledades: poesías”
1907.- “Soledades, galerías, otros poemas”
1912.- “Campos de Castilla”
1917.- “Páginas escogidas”
1917.- “Poesías completas”
1917.- “Poemas”
1918.- “Soledades y otras poesías”
1919.- “Soledades, galerías y otros poemas”
1924.- “Nuevas canciones”
1928.- “Poesías completas (1899-1925)”
1933.- “Poesías completas (1899-1930)”
1933.- “La tierra de Alvargonzález”
1933.- “Poesías completas”
1936.- “Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)”
1937.- “Poemas delLa guerra (1936-1937)”
1937.- “Madrid: baluarte de nuestra guerra de independencia”
1938.- “La tierra de Alvargonzález y Canciones del Alto Duero”

Teatro:

1926.- “Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel”
1927.- “Juan de Maraña”
1928.- “Las adelfas”
1929.- “La Lola se va a los puertos”
1931.- “La prima Fernanda”

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