Entre Viznar y Alfacar, hace 73 años asesinaron a Federico.

1936 fue un año negro para España y para todos los españoles, y el mes de agosto especialmente para los andaluces, si el día 11 fue asesinado Blas Infante, padre de la Patria Andaluza, en la madrugada del 18 al 19 de agosto se cumplen 73 años del “fusilamiento” sin juicio igualmente de Federico García Lorca en el camino de Viznar a Alfacar, en la Vega “granaina”.

El 23 de julio el general Queipo de Llano había dicho en la radio:

“Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombres. De paso, también a las mujeres de los rojos; que, ahora, por fin, han conocido a hombres de verdad, y no a castrados milicianos”.

“Dale café, mucho café”
Queipo de Llano

Unos días más tarde Queipo de Llano habría dado la señal definitiva a José Valdés Guzmán, gobernador civil de Granada, que autorizaba la ejecución de Lorca:-”Dale café, mucho café.” En cuanto a sus amenazas por la radio, serían cumplidas y más, por la barbarie en que se enfangan los hombres en la guerra.

- “Del coche aparcado  a unos metros de la casa de la familia Rosales bajan Ramón Ruíz Alonso, Juan Luis Trescastro Medina, quien parece ser tenía  lazos familiares con Federico, estaba casado con una prima lejana de éste, Luis García Alix, Sánchez Rubio y Antonio Godoy, “el Jorobeta”.

Llaman a la puerta.
Doña Esperanza Camacho de Rosales abre la puerta:
- Traigo una  orden para detener a Federico García Lorca, que sabemos tienen escondido en esta casa, dice Ruíz Alonso.
El poeta, está en su habitación, baja las escaleras.
- Esto es un error….un horrible error…
- ¡Vamos!, dice Alonso.
El coche se aleja del número uno de la calle Angulo llevándose al poeta.
Era el 16 de agosto de 1936, en Granada.

La madrugada del 17 al 18 de ese mes, sin juicio, sin acusaciones firmes de delito, fue asesinado, junto a dos banderilleros y un maestro, Federico García Lorca.

- “En efecto, era un gran poeta y se le fusiló en los primeros días en que estalló el Movimiento, cuando Granada estaba casi sitiada y en situación difícil. En esos momentos no se podía ejercer allí ningún control y las autoridades tenían que preveer cualquier reacción contra el Movimiento por elementos izquierdistas. Por eso fusilaron a los más caracterizados, y entre ellos a García Lorca.”
Francisco Franco
“Mis conversaciones privadas con Franco”
Francisco Franco Salgado-Araujo

Nuevamente este año para rendirle homenaje numerosas personas, cada año son más, se reunieron en ese lugar. Este año fue el actor José Sacristán que desde un atril leyó versos dedicados por otros poetas a nuestro recordado Federico.

El acto comenzó con una ofrenda floral, junto al monolito allí levantado y donde supuestamente yacen los restos del poeta, en su memoria y en la de todos los asesinados durante la contienda española.

Sacristán, leyó versos de Alberti, Cernuda y Machado y Carlos Andreoli y Oscaldo Jiménez interpretaron el concierto “Música y Palabra”

De Alberti se leyó este prologo en prosa del “Romancero Gitano”: “Ninguno te sentimos muerto todavía. No podemos imaginarte ante un piquete de fusiles. Te sacaron de madrugada. Unos dicen que fue en el cementerio. Otros que en un camino. Lo cierto es… ¿Pero es que puede hablarse con certeza de esto? Y es así…”, escribía Rafael Alberti en mayo de 1937, en Madrid, “a los siete meses de su defensa”.

Elegía a un poeta que no tuvo su muerte.

No tuviste tu muerte, la que a ti te tocaba.
Malamente, a sabiendas, equivocó el camino.
¿Adónde vas? Gritando, por más que aligeraba
no paré tu destino.

¡Que mi muerte madruga!¡Levanta! Por las calles,
los terrados y torres tiembla un presentimiento.
A toda costa el río llama a los arrabales,
advierte a toda costa la oscuridad al viento.

Yo, por las islas, preso, sin saber que tu muerte
te olvidaba, dejando mano libre a la mía.
¡Dolor de haberte visto, dolor de verte
como yo hubiera estado, si me correspondía!

Debiste de haber muerto sin llevarte a tu gloria
ese horror en los ojos de último fogonazo
ante la propia sangre que dobló tu memoria,
toda flor y clarísimo corazón sin balazo.

Mas si mi muerte ha muerto, quedándome la tuya,
si acaso le esperaba más bella y larga vida,
haré por merecerla, hasta que restituya
a la tierra esa lumbre de cosecha cumplida.

Rafael Alberti.
Del sevillano Luis Cernuda:

” A un poeta muerto”

Así como en la roca nunca vemos
La clara flor abrirse,
Entre un pueblo hosco y duro
No brilla hermosamente
El fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
Verdor en nuestra tierra árida
Y azul en nuestro oscuro aire.

Leve es la parte de la vida
Que como dioses rescatan los poetas.
El odio y destrucción perduran siempre
Sordamente en la entraña
Toda hiel sempiterna del español terrible,
Que acecha lo cimero
Con su piedra en la mano.

Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.

La sal de nuestro mundo eras,
Vivo estabas como un rayo de sol,
Y ya es tan sólo tu recuerdo
Quien yerra y pasa, acariciando
El muro de los cuerpos
Con el dejo de las adormideras
Que nuestros predecesores ingirieron
A orillas del olvido.

Si tu ángel acude a la memoria,
Sombras son estos hombres
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
La muerte se diría
Más viva que la vida
Porque tú estás con ella,
Pasado el arco de tu vasto imperio,
Poblándola de pájaros y hojas
Con tu gracia y tu juventud incomparables.

Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
Que vivo tanto amaste
Efímeros pasar junto al fulgor del mar.
Desnudos cuerpos bellos que se llevan
Tras de sí los deseos
Con su exquisita forma, y sólo encierran
Amargo zumo, que no alberga su espíritu
Un destello de amor ni de alto pensamiento.

Igual todo prosigue,
Como entonces, tan mágico,
Que parece imposible
La sombra en que has caído.
Mas un inmenso afán oculto advierte
Que su ignoto aguijón tan sólo puede
Aplacarse en nosotros con la muerte,
Como el afán del agua,
A quien no basta esculpirse en las olas,
Sino perderse anónima
En los limbos del mar.

Pero antes no sabías
La realidad más honda de este mundo:
El odio, el triste odio de los hombres,
Que en ti señalar quiso
Por el acero horrible su victoria,
Con tu angustia postrera
Bajo la luz tranquila de Granada,
Distante entre cipreses y laureles,
Y entre tus propias gentes
Y por las mismas manos
Que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;
Un viento demoníaco le impulsa por la vida,
Y si una fuerza ciega
Sin comprensión de amor
Transforma por un crimen
A ti, cantor, en héroe,
Contempla en cambio, hermano,
Cómo entre la tristeza y el desdén
Un poder más magnánimo permite a tus amigos
En un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
Busque otros valles,
Un río donde del viento
Se lleve los sonidos entre juncos
Y lirios y el encanto
Tan viejo de las aguas elocuentes,
En donde el eco como la gloria humana ruede,
Como ella de remoto,
Ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte.

Luis Cernuda
De Antonio Machado:

 El Crimen fue en Granada.

          1. El crimen

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

   2. El poeta y la muerte

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

          3.

Se le vio caminar…
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Antonio Machado

 

Escribía Federico en su:

Canción otoñal.

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.

Federico Garcia Lorca.

Fuente Vaqueros (Granada) 5 de Junio de 1898- Viznar (Granada), 19 de Agosto de 1836

La imagen es un retrato al óleo realizado por el pintor Gregorio Prieto Muñoz 

Compartelo:

Related posts:

  1. Federico en la memoria de Gabriel Celaya
  2. La revista Gallo, de Federico G. Lorca, vuelve a publicarse.
  3. Antonio Machado: 70 años de su muerte en Colliure
  4. ¿Sabías que?.- Coincidencias entre Lincoln y Kennedy
  5. Edgard Allan Poe: 200 años.

  11 Responses to “Entre Viznar y Alfacar, hace 73 años asesinaron a Federico”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: 1936 fue un año negro para España y para todos los españoles, y el mes de agosto especialmente para los andaluces, si el día 11 fue asesinado Blas Infante, padre de la Patria Andaluza, en la madrugada del 18 al 19 de agosto s…..

  2. [...] Se cumplen 73 años del asesinato de Federico aquella noche negra en el camino de Viznar a Alfacar y en el lugar en el que supuestamente fue enterrado y están sus restos junto a dos banderilleros y un maestro, cada año un puñado de personas se reúnen para rendirle homenaje junto a un monolito allí construido en su memoria y la de todos los asesinados por el infame régimen franquista. Podéis ver la entrada respecto al acto de la pasada noche en:  Trianarts “Entre Viznar y Alfacar, hace 73 años asesinaron a Federico”. [...]

  3. Triana, llevo un día mascando la muerte de Federico, ayer aquí en tu espacio, no pude decir nada, hoy tampoco. Solo sé que el lamento es grande y granate. Tenía el mundo un canto que se partió por la blasfemia del propio hombre, y tal vez de los tejados la clorofila del verso nos vuelva a incendiar el girasol con su tinta andaluza.
    Que el agua nos enjuague y el sol no seque el llanto que se sigue derramando por las sombras.
    Un abrazo a su memoria.
    Sergio Astorga

  4. IMuerte sembrando los campos de esta Andalucía.Año negro el 36,querida Triana. Bella,magnífica entrada.
    Besos

  5. Sergio, la muerte de Federico, se mastica y no se pasa, y por más años que pasan, la rabia y el dolor no desaparecen. Su vida no vivida nos rebela, solo eso, su verso y su palabra mitiga un poco la pena negra…
    Por mas veces que lo hubieran matado, no puedieron matar sus versos ni impedir que toda su amada Granada, esté impregnada de él.
    Un abrazo verde viento y verde rama.

  6. Si Izaskún y no solo para Andalucia, España fue un infierno de españoles contra españoles en los que los maestros de la pluma y la palabra o “cayeron” o se fueron, tantos … y aún sigue pesando mucho.
    Un beso grande.

  7. [...] Federico García Lorca, nació en Fuente Vaqueros, (Granada), el 5 de junio de 1898       Murió asesinado por el bando franquista entre Víznar y Alfacar, el 19 de agosto de 1936, tras haber sido detenido en Granada en la casa de la familia de su amigo, Luis Rosales. (En otra entrada de este blog: “Entre Viznar y Alfacar, hace 73 años asesinaron a Federico”.) [...]

  8. [...]      El 23 de Julio de 1936 el General Queipo de Llano había pronunciado en por radio: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombres. De paso, también a las mujeres de los rojos; que, ahora, por fin, han conocido a hombres de verdad, y no a castrados milicianos”; y unos pocos días después a José Valdés, Gobernador Civil de Granada la orden definitiva que sentenciaba la vida de Federico García Lorca: “Dale café, mucho café” Y sin más juicios ni delitos firmes por los que ser acusado fue asesinado al mes justo de haber estallado el Movimiento, era la madrugada del 17 al 18 de julio.   La secuencia de como se sucedieron los hechos en otra entrada de este blog: AQUI [...]

  9. [...] Federico García Lorca, estreno “Yerma”, en el Teatro Español de Madrid el 29 de diciembre de 1934. Los intérpretes protagonistas fueron: Margarita Xirgú y Enrique Diosdado. [...]

  10. [...] II Republica, relacionándose con la elite de los literatos españoles como como Miguel de Unamuno, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gerardo Diego y José Bergamín, publica su novela “El Tungsteno” y el [...]

  11. [...] la escenografía de varias obras de teatro, entre ellas: “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca, junto a José Carlos Plaza, en “El Español”, y en “Hazme de la Noche un [...]

 Leave a Reply

(required)

(required)

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

   
© 2012 Trianarts Suffusion theme by Sayontan Sinha