Pintura

El Perugino: El Alto Renacimiento

agosto 31, 2017

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“El Perugino”

Pietro di Cristoforo Vanucci, conocido como “Il Perugino”, nació en Città della Pieve, Perugia, Umbria, Italia en 1448.
Pintor perteneciente al Quatroccento italiano, en plena transición hacia el Alto Renacimiento.

Su apodo “Il Perugino”, lo adoptó de su ciudad natal, Perugia.
Se cree que su formación inicial fue en los talleres de Bartolomeo Caporali y Fiorenzo di Lorenzo, en su ciudad natal.

Su obra está fuertemente influenciada por Piero della Francesca y el Verrocchio, aunque dotados de sus efectos personales característicos de la pintura umbra, de la que Il Perugino fue líder.

Tuvo dos florecientes talleres, uno en Perugia y otro en Florencia, su fama y éxito fue ensombrecido por el que fue su mejor alumno, Rafael Sanzio.

Se le sitúa por primera vez en Florencia,  aunque sin seguridad en 1470, otros historiadores apuntan que fue en 1479. Tras un breve regreso a Città della Pieve a la muerte de su padre, debió regresar pronto a Florencia, donde, según escribe Giorgio Vasari,  trabajó en el taller más importante existente entonces, el taller de Andrea Verrocchio, donde se practicaba la pintura, la escultura y la orfebrería.

En ella trabajó con los que entonces eran jóvenes talentos, Leonardo da Vinci, Domenico Ghirlandaio, Lorenzo di Credi, Filippino Lippi, entre otros, y sobre todo con su casi coetáneo Sandro  Botticelli.

En 1472 había concluido su formación, que en los estatutos de las artes de la época se fijaba en no menos de nueve años, tras lo que se inscribió en la Compagnia di San Luca en Florencia, ya con con el título de “pintore”, pudiendo ya trabajar de forma autónoma.
Fue fue uno de los primeros pintores italianos que utilizó la pintura al óleo.

Regresó de Florencia a Perugia sobre 1478, continuó pintando en Umbría en ese tiempo, los frescos de la capilla de la Magdalena en la iglesia de Santa María Assunta; de esta época son varias Vírgenes o Madonnas que se encuentran diseminadas en distintos museos europeos.

Muchas de ellas habían sido atribuidas durante largo tiempo al Verrocchio. En todas ellas se van a mezclar las influencias recibidas de sus dos maestros, Piero della Francesca y el Verrocchio.

Alrededor del año 1479, Sixto IV lo llamó a Roma, para encargarle la decoración del ábside de la capilla de la Concepción, en el coro de la Basílica Vaticana, obra que quedó destruida en el año 1609, cuando se emprendió la reconstrucción de la basílica.

Tuvo tal éxito que el Papa le encargó poco después que decorase los muros de la Capilla Sixtina. Se reunieron, a partir del verano del año 1481, un grupo de los mejores pintores florentinos entre los que estaban Botticelli, Ghirlandaio y Cosimo Rosselli, con sus respectivos colaboradores.

Tras realizar este trabajo volvió a a Florencia, donde estuvo activo de 1486 a 1499, aunque en este tiempo hizo varios viajes a Roma y a Perugia.

Perugino realizaba sus figuras con expresiones indefinidas que insertaba en fondos paisajísticos genéricos, con un acentuado uso de una gama cromática rica, aunque difusa.

Sus personajes a los que dotaba de detalles llenos de fantasía, con una elegancia refinada y una mórbida dulzura pictórica. De esta época son sus mejores retratos.

Un viaje a Venecia en el año 1494 le permitió admirar el apogeo de la escuela local con las obras de Vittore Carpaccio y Giovanni Bellini, que influyeron en su producción posterior.

En Florencia se casó en 1493 con la que era su modelo, Chiara Fancelli, que posó para muchas de sus numerosas Vírgenes. Para entonces su taller florentino superaba en fama incluso a los de los mejores pintores locales, como Sandro Botticelli, Filippino Lippi y Domenico Ghirlandaio, recibiendo incluso pedidos de otros principados a los que su fama se iba extendiendo.

En el cambio de uno a otro siglo, su obra había alcanzado su momento álgido. Es en esta época cuando retoma el esquema compositivo, como “La entrega de las llaves a San Pedro en Los desposorios de la Virgen” (1501-1504).
Sobre 1506 abandonó definitivamente Florencia, para instalarse en Perugia.

En 1507, a pesar de estar en época de decadencia, creó una de sus mejores obras, la “Virgen entre San Jerónimo y San Francisco”.
Exiliado de los grandes centros artísticos, Perugino trabajó en los pequeños centros de la Umbría, donde su estilo aún se apreciaba. Se produjo no obstante un progresivo empobrecimiento de su arte, que reiteraba composiciones previas con más éxito.

Murió a causa de la peste, en Fontignano, en febrero o marzo de 1523. Como otras víctimas fue enterrado de manera precipitada en un terreno no consagrado, siendo desconocido actualmente el lugar exacto. Estaba en posesión de una considerable propiedad en Fontignano.

 *Entrada publicada el 5 de junio de 2011. Ha sido actualizada y ampliada el 30 de agosto de 2017.

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