Poesia

Luis Cernuda: Belleza oculta

marzo 21, 2026


En el Día Mundial de la Poesía, siempre viva la memoria del más amado de todos mis poetas: Luis Cernuda, que jamás habitará en el olvido.

«Belleza oculta»

Pisaba Albanio ya el umbral de la adolescencia, e iba a dejar la casa donde había nacido, y hasta entonces vivido, por otra en las afueras de la ciudad. Era una tarde de marzo tibia y luminosa, visible ya la primavera en aroma, en halo, en inspiración, por el aire de aquel campo entonces casi solitario. Estaba en la habitación aún vacía que había de ser la suya en la casa nueva, y a través de la ventana abierta las ráfagas de la brisa le traían el olor juvenil y puro de la naturaleza, enardeciendo la luz verde y áurea, acrecentando la fuerza de la tarde. Apoyado sobre el quicio de la ventana, nostálgico sin saber de qué, miró al campo largo rato. Como en una intuición, más que en una percepción, por primera vez en su vida él adivinó la hermosura de todo aquello que sus ojos contemplaban. Y con la visión de esa hermosura oculta se deslizaba agudamente en su alma, clavándose en ella, un sentimiento de soledad hasta entonces para él desconocido. El peso del tesoro que la naturaleza le confiaba era demasiado para su solo espíritu aún infantil, porque aquella riqueza parecía infundir en él una responsabilidad y un deber, y le asaltó el deseo de aliviarla con la comunicación de los otros. Mas luego un pudor extraño le retuvo, sellando sus labios, como si el precio de aquel don fuera la melancolía y aislamiento que lo acompañaban, condenándole a gozar y a sufrir en silencio la amarga y divina embriaguez, incomunicable e inefable, que ahogaba su pecho y nublaba sus ojos de lágrimas.

Luis Cernuda

De: Ocnos, 1942 1.ª ed. (Ampliada en 1949 y 1963)
Recogido en: Luis Cernuda – Poesía completa – Volumen I
Ed. Siruela 1993©
ISBN: 978-84-7844-185-5 (Del volumen I)

Luis Cernuda Bidón nació en la calle Acetres de Sevilla, el 21 de septiembre de 1902.
Aún Sevilla, su tierra natal no le ha hecho justicia.
Fue sin duda uno de los más grandes poetas de la Generación del 27′, tantos años olvidado, o peor, ignorado por muchos, mas no en el corazón y en la memoria de los que amamos su poesía.
Estudió Derecho en la Universidad de Sevilla, carrera que terminó en 1926.
En 1925 conoció a Juan Ramón Jiménez y publicó sus primeros poemas en Revista de Occidente.
En 1927 publicó su primer libro lírico, Perfil del aire.
En 1928, tras morir su madre, marcha a Madrid, donde ese mismo año conoció a Vicente Aleixandre; en noviembre Pedro Salinas, que había sido profesor suyo en Sevilla, le ayuda a conseguir un lectorado de español en la Universidad de Toulouse; viaja también a París.
Volvió a Madrid en 1929 y desde 1930 trabajó en la librería de León Sánchez Cuesa, asistió a diversas tertulias en compañía de Vicente Aleixandre y de Federico García Lorca.
Así mismo se involucró en el proyecto de las Misiones Pedagógicas, primero en la sección Bibliotecas y más tarde en el Museo ambulante; con ellos recorrió los pueblos de Castilla y Andalucía y conoció a Ramón Gaya y al pintor Gregorio Prieto; colaboró además en la revista Octubre de Rafael Alberti, en 1933.
En 1936, poco antes de estallar la Guerra Civil, intervino en el homenaje a Valle-Inclán y publicó la primera edición de su obra poética completa hasta entonces, bajo el título de La realidad y el deseo.
Se entera del asesinato de Federico García Lorca y le escribe una sentida elegía, A un poeta muerto (F. G. L.), cuyos dos últimos párrafos fueron censurados.
Pasó dos meses como agregado de la Embajada Española en París y volvió a Madrid, donde se alistó en el Batallón Alpino; con él fue enviado a la Sierra de Guadarrama. En abril de 1937 se trasladó a Valencia, donde colaboró con Hora de España y publica la citada elegía a Lorca.
El día 14 de abril de 1938, Cernuda abandonó España para siempre huyendo de la Guerra Civil, nunca más volvería a ella.
Cedamos la voz al poeta:
Atrás quedaba tu tierra sangrante y en ruinas. La última estación al otro lado de la frontera, donde te separaste de ella, era sólo un esqueleto de metal retorcido, sin cristales, sin muros un esqueleto desenterrado al que la luz postrera del día abandonaba.
¿Que puede el hombre contra la locura de todos? Y sin volver los ojos ni presentir el futuro, saliste al mundo extraño desde tu tierra en secreto ya extraña.
 (LC)
Junto a esas pertenencias, lleva como bien más preciado el manuscrito de varios poemas que serían el germen de uno de sus más grandes libros, Las nubes, Noche de Luna, A un poeta muerto (FGL), Elegía Española (I), Scherzo para un elfo, Soñando la muerte, Sentimiento de otoño, A Larra con unas violetas (1837-1937) y Lamento y esperanza. Son poemas que formarían parte del libro en el que se incluyen textos tan desolados como Un español habla de su tierra.
Murió tras sufrir un infarto de miocardio, en su exilio de México, DF, el día 5 de noviembre de 1963.

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Bibliografía:

Perfil del aire – 1927
Égloga, elegía, oda – 1927-28
Los placeres prohibidos, – 1929-1931
Donde habite el olvido – 1934
Las nubes – 1940 – 1943
Ocnos – 1942 1.ª ed. (Ampliada en 1949 y 1963)
Como quien espera el alba – 1947
Vivir sin estar viviendo – 1944–1949
Variaciones sobre tema mexicano – 1952
Con las horas contadas, de 1950–1956
Poemas para un cuerpo – 1957
Desolación de la Quimera – 1962.
La realidad y el deseo (Poesía 1924-1962)
Estudios sobre poesía española contemporánea, 1957, o Poesía y literatura, I y II, 1960 – 1964 (En este estudio, Cernuda reivindica a Ramón de Campoamor, manifiesta su admiración por su amigo Federico García Lorca y enjuicia con severidad la poesía de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas y Jorge Guillén.
Luis Cernuda – Poesía completa. Obras completas, Volumen I. Ediciones Siruela, 1993.
Luis Cernuda, Antología – Cátedra, 1984.
Luis Cernuda, Intermedio, (antología) – Pre-Textos, 2004.

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