Poesia

Luis Cernuda: Los reyes

enero 6, 2020


«… Junto al vino y las frutas, mi cansancio.
Todo lo cansa el tiempo, hasta la dicha…»

LC

«Los reyes»

Baltasar

Como pastores nómadas, cuando hiere la espada del invierno,
Tras una estrella incierta vamos, atravesando de noche los desiertos,
Acampados de día junto al muro de alguna ciudad muerta,
Donde aúllan chacales; mientras, abandonada nuestra tierra,
Sale su cetro a plaza, para ambiciosos o charlatanes que aún exploten
El viejo afán humano de atropellar la ley, el orden.
Buscamos la verdad, aunque verdades en abstracto son cosa innecesaria,
Lujo de soñadores, cuando bastan menudas verdades acordadas.
Mala cosa es tener el corazón henchido hasta dar voces, clamar por la verdad, por la justicia.
No se hizo el profeta para el mundo, sino el dúctil sofista
Que toma el mundo como va: guerras, esclavitudes, cárceles y verdugos
Son cosas naturales, y la verdad es sueño, menos que sueño, humo.

Gaspar

Amo el jardín, cuando abren las flores serenas del otoño,
El rumor de los árboles, cuya cima dora la luz toda reposo,
Mientras por la avenida el agua esbelta baila sobre el mármol
Y a lo lejos se escucha, entre el aire más denso, un pájaro.
Cuando la noche llega, y desde el río un viento frío corre
Sobre la piel desnuda, llama la casa al hombre,
Hecha voz tibia, entreabiertos sus muros como una concha oscura,
Con la perla del fuego, donde sueño y deseo juntan sus luces puras.
Un cuerpo virgen junto al lecho aguarda desnudo, temeroso,
Los brazos del amante, cuando a la madrugada penetra y duele el gozo.
Esto es la vida. ¿Qué importan la verdad o el poder junto a esto?
Vivo estoy. Dejadme así pasar el tiempo en embeleso.

Melchor

No hay poder sino en Dios, en Dios sólo perdura la delicia;
El mar fuerte es su brazo, la luz alegre su sonrisa.
Dejad que el ambicioso con sus torres alzadas oscurezca la tierra;
Pasto serán del huracán, con polvo y sombra confundiéndolas.
Dejad que el lujurioso bese y muerda, espasmo tras espasmo;
Allá en lo hondo siente la indiferencia virgen de los huesos castrados.
¿Por qué os doléis, ¡oh reyes!, del poder y la dicha que atrás quedan?
Aunque mi vida es vieja no vive en el pasado, sino espera;
Espera los momentos más dulces, cuando al alma regale
La gracia, y el cuerpo sea al fin risueño, hermoso e ignorante.
Abandonad el oro y los perfumes, que el oro pesa y los aromas aniquilan.
Adonde brilla desnuda la verdad nada se necesita.

Baltasar

Antífona elocuente, retórica profética de raza a quien escapa con el poder la vida.
Pero mi pueblo es joven, es fuerte, y diferente del tuyo israelita.

Gaspar

Si el beso y si la rosa codicio, indiferente hacia los dioses todos,
Es porque beso y rosa pasan. Son más dulces los efímeros gozos.

Melchor

Locos enamorados de las sombras. ¿Olvidáis, tributarios
Como son vuestros reinos del mío, que aún puedo sujetaros
A seguir entre siervos descalzos, el rumbo de mi estrella?
¿Qué es soberbia o lujuria ante el miedo, el gran pecado, la fuerza de la tierra?

Baltasar

Con tu verdad pudiera, si la hallamos, alzar un gran imperio.

Gaspar

Tal vez esa verdad, como una primavera, abra rojos deseos.

Luis Cernuda

De: «La realidad y el deseo» (1924-1962) – VII «Las nubes», (1937-1940)
Recogido en: Luis Cernuda – Poesía completa –  Volumen I
Ed.Siruela 1993©
ISBN: 978-84-7844-185-5 (Del volumen I)

Luis Cernuda Bidón (o Bidou) nació en la calle Acetres de Sevilla, el 21 de septiembre de 1902.
Aún Sevilla, su tierra natal no le ha hecho justicia.
Fue sin duda uno de los más grandes poetas de la Generación del 27′, tantos años olvidado, o peor, ignorado por muchos, mas no en el corazón y en la memoria de los que amamos su poesía.
Estudió Derecho en la Universidad de Sevilla, carrera que terminó en 1926.
En 1925 conoció a Juan Ramón Jiménez y publicó sus primeros poemas en Revista de Occidente.
En 1927 publicó su primer libro lírico, Perfil del aire.
En 1928, tras morir su madre, marchó a Madrid, donde ese mismo año conoció a Vicente Aleixandre; en noviembre Pedro Salinas, que había sido profesor suyo en Sevilla, le ayudó a conseguir un lectorado de español en la Universidad de Toulouse; viajó también a París.
Volvió a Madrid en 1929 y desde 1930 trabajó en la librería de León Sánchez Cuesa, y asistió a diversas tertulias en compañía de Vicente Aleixandre y de Federico García Lorca.
Así mismo se involucró en el proyecto de las Misiones Pedagógicas, primero en la sección Bibliotecas y más tarde en el Museo ambulante; con ellos recorrió los pueblos de Castilla y Andalucía, conoció a Ramón Gaya y al pintor Gregorio Prieto; colaboró además en la revista «Octubre», de Rafael Alberti, en 1933.
En 1936, poco antes de estallar la Guerra Civil, intervino en el homenaje a Valle-Inclán y publicó la primera edición de su obra poética completa hasta entonces, bajo el título de La realidad y el deseo.
Se enteró del asesinato de Federico García Lorca y le escribió una sentida elegía, A un poeta muerto (F. G. L.), cuyos dos últimos párrafos fueron censurados.
Pasó dos meses como agregado de la Embajada Española en París y volvió a Madrid, donde se alistó en el Batallón Alpino; con él fue enviado a la Sierra de Guadarrama. En abril de 1937 se trasladó a Valencia, donde colaboró con Hora de España y publicó la citada elegía a Lorca.
El día 14 de abril de 1938, abandonó España para siempre huyendo de la Guerra Civil, nunca más volvería a ella.
Cedamos la voz al poeta:
«Atrás quedaba tu tierra sangrante y en ruinas. La última estación al otro lado de la frontera, donde te separaste de ella, era sólo un esqueleto de metal retorcido, sin cristales, sin muros un esqueleto desenterrado al que la luz postrera del día abandonaba.
¿Que puede el hombre contra la locura de todos? Y sin volver los ojos ni presentir el futuro, saliste al mundo extraño desde tu tierra en secreto ya extraña.”
(LC)
Junto a esas pertenencias, lleva como bien más preciado el manuscrito de varios poemas que serían el germen de uno de sus más grandes libros, “Las nubes”, «Noche de Luna», “A un poeta muerto” (FGL), “Elegía Española” (I), “Scherzo para un elfo”, “Soñando la muerte”, “Sentimiento de otoño”, “A Larra con unas violetas” (1837-1937) y “Lamento y esperanza”. Son poemas que formarían parte del libro en el que se incluyen textos tan desolados como “Un español habla de su tierra”.
Murió tras sufrir un infarto de miocardio, en su exilio de México, DF, el día 5 de noviembre de 1963.

También de Luis Cernuda en este blog:

«Luis Cernuda: A un poeta muerto (FGL)»: AQUÍ

«Luis Cernuda: La primavera»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Un español habla de su tierra»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Linterna roja»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Donde habite el olvido»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Cordura»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Desolación de la quimera»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Hacia la tierra»: AQUÍ

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«Luis Cernuda: Tristeza del recuerdo»: AQUÍ

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«Luis Cernuda: La riada, de Ocnos»: AQUÍ

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«Luis Cernuda: Si el hombre pudiera decir lo que ama…»: AQUÍ

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«Luis Cernuda: A un poeta muerto (FGL)»: AQUÍ

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«Luis Cernuda: Noche de luna, de Las nubes»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Pregones, de Ocnos»: AQUÍ

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«Luis Cernuda: Las tiendas, de Ocnos»: AQUÍ

«Luis Cernuda: La Universidad, en Ocnos» 

Luis Cernuda: El mirlo, de Ocnos»: AQUÍ

«Luis Cernuda: El vicio, de Ocnos»: AQUÍ

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«Luis Cernuda: La Poesía, de Ocnos»: AQUÍ

«Luis Cernuda: La ciudad a distancia, de Ocnos»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Atardecer, en Ocnos»: AQUÍ

«Sevilla, los Jardines de Murillo, la primavera y Luis Cernuda: El Vicio, de Ocnos»: AQUÍ

«Luis Cernuda, Sevilla y el azahar: Luna llena en Semana Santa»: AQUÍ

«Sevilla, el Alcázar en invierno y Cernuda: Escondido en los muros»: AQUÍ

«Sevilla, Luis Cernuda: El otoño, de Ocnos»: AQUÍ

«Luis Cernuda «Ocnos su Sevilla – El magnolio»:AQUÍ  

«Luis Cernuda: La Poesía»: AQUÍ 

«Luis Cernuda – El viento y el alma»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Tarde oscura, de Como quien espera el alba»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Peregrino, de La Realidad y el Deseo»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Déjame esta voz»: AQUÍ 

«Luis Cernuda: Lamento y esperanza»: AQUÍ 

«Luis Cernuda: Deseo»: AQUÍ

«Luis Cernuda: No decía palabras»: AQUÍ

«Luis Cernuda – Contigo – A donde el corazón te lleve»: AQUÍ

«Luis Cernuda: A un poeta muerto (FGL)»: AQUÍ 

«Luis Cernuda… Como llenarte, soledad»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Elegía anticipada»: AQUÍ

«Luis Cernuda: Lectura de su poesía hoy en Sevilla»: AQUÍ

Bibliografía:

Perfil del aire – 1927
Égloga, elegía, oda – 1927-28
Los placeres prohibidos, – 1929-1931
Donde habite el olvido – 1934
Las nubes – 1940 – 1943
Ocnos – 1942 1.ª ed. (Ampliada en 1949 y 1963)
Como quien espera el alba – 1947
Vivir sin estar viviendo – 1944–1949
Variaciones sobre tema mexicano – 1952
Con las horas contadas, de 1950–1956
Poemas para un cuerpo – 1957
Desolación de la Quimera – 1962.
Estudios sobre poesía española contemporánea, 1957, o Poesía y literatura, I y II, 1960 – 1964 (En este estudio, Cernuda reivindica a Ramón de Campoamor, manifiesta su admiración por su amigo Federico García Lorca y enjuicia con severidad la poesía de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas y Jorge Guillén.
Luis Cernuda – Poesía completa. Obras completas, Volumen I. Ediciones Siruela.1993.
Luis Cernuda, Antología – Cátedra, 1984.
Luis Cernuda, Intermedio, (antología) – Pre-Textos, 2004.

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